Cuatro razones por las que el mundo posterior a la pandemia puede confiar en economía china

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Mientras China, al igual que otros países, sufría el impacto del nuevo coronavirus, voces pesimistas en Occidente se apresuraban a presentar un panorama sombrío para la economía del país asiático.

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Foto: Referencial

La semana pasada, la división de noticias de la cadena de televisión estadounidense NBC aseguró que la contracción de la economía china en el primer trimestre amenazaba “el estatus de China como peso pesado económico”.

Antes, en un informe en marzo, Iris Pang, economista jefe de “Greater China” de la institución financiera mundial ING, anticipaba que “la pesadilla” iba a continuar para la economía china.

Sin embargo, esas voces pesimistas no han comprendido que los golpes son temporales y manejables, y que la segunda mayor economía del mundo es suficientemente resistente para, a la larga, soportar la crisis.

La primera razón es que los fundamentos del crecimiento económico chino a largo plazo son constantes y estables, a pesar de la pandemia.

Con una reanudación ordenada de la producción, la recuperación económica ya está en marcha en el país. En abril, la producción industrial en términos de valor añadido, un importante indicador económico, volvió a crecer al irse normalizando las actividades en las fábricas, lo que apuntó a una mejora macroeconómica generalizada.

Además, los índices que miden el sector servicios y las ventas minoristas de bienes de consumo cayeron, respectivamente, el 4,5 y el 7,5 por ciento el mes pasado, frente al 9,1 y el 15,8 por ciento de marzo, según datos del Buró Nacional de Estadísticas de China.

En segundo lugar, China ha mostrado su buen hacer a la hora de localizar oportunidades e impulsar fuentes nuevas de crecimiento en tiempos de crisis, como demostró en la crisis financiera asiática de 1997 y en el derrumbe financiero mundial de 2008.

En los primeros dos meses de este año, cuando estaba en la cúspide de su batalla contra el virus, los servicios de internet y sectores relacionados del país sumaron 18.400 millones de dólares de ingresos, un 4,5 por ciento de aumento anual, gracias a la fuerte demanda de trabajo online, las teleconferencias y los servicios educativos.

La economía digital y el comercio electrónico han experimentado también un nuevo impulso. Las ventas “livestreaming”, que permiten a los consumidores comprar todo tipo de mercancías, desde viviendas hasta ropa, en retransmisiones por internet en directo, son cada vez más populares.

La tercera razón es el papel irreemplazable de China en las cadenas de suministro global y sus ventajas comparativas económicas y de fabricación únicas.

Es natural que la comunidad internacional reflexione sobre las deficiencias de las cadenas de suministro mundial actuales expuestas en esta crisis de salud global y estudie vías para hacer más resistente a los riesgos esta economía globalizada.

No obstante, la venta, por parte de un grupo de defensores del juego de suma cero, de una teoría de disacoplamiento que busca la restitución de empleos subcontratados y una ruptura limpia con China, es a la vez irresponsable e imposible.

Una razón importante de por qué China va a continuar siendo parte importante de las cadenas de suministro global es que ha sido el único país del mundo con todas las categorías industriales de la clasificación de la ONU, además de que su manufacturación representa cerca del 30 por ciento de la mundial.

Además, China tiene el mayor mercado de consumo del mundo, con más de 400 millones de personas de clase media, y se ha comprometido a seguir abriendo y equilibrando el terreno de juego nacional a las empresas chinas y extranjeras.

Según un encuesta flash en marzo de la Cámara de Comercio Estadounidense, con sede en Beijing, las empresas de EE. UU. siguen optimistas en cuanto a los consumidores chinos, pese al impacto del virus. China, además, registró en abril un repunte de la inversión directa extranjera en la parte continental, con un 11,8 por ciento de aumento anual.

La cuarta razón es el gran margen político del país para amortiguar el impacto de la crisis.

Para mantener a las empresas a flote, el Gobierno chino dio liquidez adicional al mercado y paoyo específico a las pequeñas y medianas empresas y compañías que operan en cadenas de suministro esenciales, explicó el director nacional para China del Banco Mundial, Martin Raiser.

Agregó que, en realidad, el país tiene mucho espacio para expandir y modernizar el sistema de protección social, así como para aumentar la inversión específica en infraestructuras no tradicionales.

En una reunión el viernes centrada en el borrador del informe de trabajo del Gobierno, el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China decidió que la política fiscal del país debe ser más positiva, la política monetaria prudente, más flexible y apropiada, y la prioridad al empleo, fortalecerse.

A mediados de abril, el Fondo Monetario Internacional predijo que la economía china crecería un 1,2 por ciento este año a pesar de una contracción en el primer trimestre. Para 2021, proyectó un fuerte repunte hasta el 9,2 por ciento, por encima de todas las grandes economías.

Las proyecciones muestran la confianza internacional en la resistencia de la economía china en el mundo posterior a la pandemia.

Como dijo a Xinhua Adam Posen, presidente del Instituto Peterson para Economía Internacional, un “think tank” con sede en Washington, “el estatus económico objetivo de China se elevará” en la época posterior al coronavirus.

En el mundo actual, marcado por la hiperconexión, la marea puede levantar o hundir a los barcos. Que haya una economía china dinámica es una buena noticia para la economía mundial en todos los sentidos, por lo que los miembros de la comunidad internacional deben asegurarse entre todos de serán barcos en ascenso en medio del oleaje.

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