“Mi hijo salió con su papá a llevar un trabajo del liceo”

La señora Marina Soto, esposa de Eric Enrique Ulloa Lugo (63), muerto en un accidente automovilístico registrado durante la mañana de este martes en Turmero del municipio Santiago Mariño junto a su hijo José Gregorio Ulloa Soto, de 15 años de edad, se acercó en horas de la mañana de este miércoles a los servicios generales de Senamecf en Caña de Azúcar, a tramitar el retiro de los cadáveres de sus seres queridos para darle cristiana sepultura en el cementerio de la referida localidad.

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La señora Marina Soto pidió que le permitan velar a su esposo

En medio de su tristeza, llanto y dolor, accedió a una corta entrevista con los periodistas del matutino de los valles de Aragua, manifestando lo siguiente: “Eric y mi hijo eran lo más preciado de este bello mundo y yo sin ellos, no soy nadie”.

José Gregorio, mi único hijo, tenía como sueño de cualquier muchacho de la actualidad, seguir estudiando en medio de las vicisitudes de la vida y labrarse un futuro para su bienestar.

Siempre decía: “Algún día saldremos de esta pesadilla y todos unidos, lograremos conquistar los sueños. Por lo tanto, no abandonaré mis estudios y haré todo el sacrificio que sea necesario”.

Ese era su slogan de un adolescente futurista, comentó la atribulada madre. “Mientras que mi esposo y yo teníamos una relación de 35 años de casados, y hace 15 años, gracias a la obra divina de Dios, logré quedar embarazada. Fui una mujer muy dichosa y virtuosa en ese momento al saber que sería madre, y hoy el destino me hizo una mala jugada. Se llevó a mis dos grandes amores y ahora quedé sola”, dijo.

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El celular se lo regaron sus hermanos hacía una semana

Comentó que José Gregorio salió con su papá a llevar una tarea que le pidieron en el liceo Víctor Ángel Hernández, ubicado en Turmero en donde cursaba el cuarto año de bachillerato y fueron embestidos en la calle Bermúdez cruce con la Mariño en Turmero.

“Del accidente o como sucedieron los hechos, desconozco los detalles, y el señor que conducía el cisterna, considero que no tiene culpa. Él andaba haciendo su trabajo y pienso que no salió a matar a mis seres queridos. Se trató de un hecho fortuito de la vida”, expresó con su rostro humedecido por sus lágrimas.

La señora pidió a las autoridades de Tránsito Terrestre que dejaran en libertad a ese ciudadano, pues lo considera inocente, y dio gracias a las autoridades municipales porque la van ayudar con los gastos relacionados con los funerales.

Recalcó que su esposo, en su anterior relación amorosa, procreó cuatro hijos y ellos están viviendo en Guanare del estado Portuguesa. “Vienen en camino a despedir a su padre y por lo tanto, pido que nos permitan velar a mi compañero de toda la vida”.

LUIS ANTONIO QUINTERO | elsiglo
fotos | RAFAEL SALGUERO

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