Enfermos de paludismo en Ciudad Guayana caminan kilómetros para adquirir medicinas

La falta de transporte, así como la escasez de gasolina y dinero en efectivo, obliga a muchos de los enfermos de paludismo en Ciudad Guayana a recorrer a pie largas distancias para recibir tratamiento durante la cuarentena. Y cuando finalmente llegan a los módulos o dispensarios deben esperar por muchas horas para poder ser atendidos.

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Los enfermos de la parroquia Pozo Verde son alguno de los más afectados. Tienen que trasladarse hasta Las Manoa o Vista al Sol, unos 47 minutos de viaje en carro y más de una hora a pie por un camino de tierra, reseñó El Correo de Caroní.

En este sector, no hay tratamiento desde el mes de marzo debido a que no cuentan con transporte para llevar a la enfermera encargada a buscar los insumos médicos en la ciudad.

El paludismo se ha vuelto una enfermedad recurrente en este lugar, pues durante la temporada de lluvia las aguas se estancan y los residentes toman agua de un pozo porque no hay en las tuberías. A esta zona tampoco llegan los operativos de fumigación o de entrega de mosquiteros impregnados con insecticida.

Parroquias campesinas como 5 de Marzo han sido históricamente una zona endémica en el municipio Caroní. En esta comunidad es frecuente que al menos un familiar tenga paludismo o haya muerto por eso. Para la semana epidemiológica 14 de este año se registraron al menos 215 casos de paludismo en esa zona rural, según Salud Ambiental.

Algunas ONG reparten mosquiteros en la zona sur del estado, pero no pueden cubrir la demanda de las urbes ubicadas al norte.

En el caso de la parroquia Pozo Verde, contabiliza 2.915 casos en lo que va de año según el último boletín emitido por Salud Ambiental el 15 de abril.

Quienes se contagien de malaria también deben seguir una dieta especial sin trigo, ni harina, ni grasas, ni queso, ni huevos. Seguir esta alimentación para los habitantes de estas zonas rurales puede ser bastante complicado, pues no cuentan con los insumos necesarios, situación que se ha agudizado desde el inicio de la pandemia.

El paludismo estaba erradicado en el estado Bolívar, pero hubo un rebrote a partir de 2016, con la legalización del Arco Minero del Orinoco, y el auge de la extracción ilegal del oro en el sur del estado que es la cuna de la malaria en América.

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