Casas de opositores son pintadas con figuras de calavera en Nicaragua

Las casas de al menos diez opositores fueron pintadas con una figura de calavera humana este sábado en el norte de Nicaragua, país que vive una profunda crisis sociopolítica, desde el estallido popular contra el presidente Daniel Ortega, en abril de 2018.

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Las pintas fueron interpretadas por los dueños de las viviendas como “amenazas de muerte” extendidas por “paramilitares” sandinistas, quienes supuestamente se presentaron frente a sus casas la madrugada de este sábado, según los denunciantes, quienes pidieron no mencionar nombres, por temor a represalias contra sus familias.

Cada pinta muestra la parte frontal de un cráneo humano en el centro de un blanco.

Las mismas aparecieron en las fachadas de las casas de conocidos opositores de las ciudades de Estelí y Jinotega.

Este mismo sábado un opositor apareció muerto, con señales de tortura, en una zona rural del municipio de San José de Bocay, que pertenece a la jurisdicción del departamento (Provincia) de Jinotega, pero el caso no ha sido relacionado con lo ocurrido en la ciudad del mismo nombre.

Las pintas para amenazar a los opositores son comunes en Nicaragua desde 2018, y suelen incluir la palabra “plomo”, que es reconocida como un llamado a los sandinistas para dar muerte a quienes se oponen a Ortega y su familia.

Unas 328 personas fueron asesinadas en el marco de la rebelión de abril de 2018 en Nicaragua, según organismos como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), no obstante, otros como el Grupo de Monitoreo Azul y Blanco han calculado más de 700 víctimas de la violencia política en los dos últimos años, casi todos opositores.

Los listados no incluyen casos como el de Augusto Gutiérrez, quien falleció esta semana luego de sufrir múltiples padecimientos físicos que mermaron su salud en los últimos 12 meses, supuestamente tras sufrir torturas durante casi un año que estuvo en prisión entre 2018 y 2019, por liderar protestas contra Ortega.

Tanto la oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), como la CIDH, han señalado al Gobierno de Ortega como responsable de crímenes “de lesa humanidad”.

Ortega, quien admite 200 víctimas, sostiene que se defiende de un “golpe de Estado fallido”, del que no brinda detalles.

En Nicaragua no ocurría una crisis similar desde los años 1980 a 1990, también bajo la presidencia de Ortega, quien volvió al poder en 2007, los últimos tres años gobernando con su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta.

EFE

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