Ferrán Latorre: “Es básico no dejarse caer para luchar contra el hastío”

Ferrán Latorre, alpinista español que ha coronado las 14 cumbres de más de 8000 metros del planeta, declaró este jueves que para los tiempos de confinamiento por la pandemia de coronavirus lo mejor es “mantener la motivación y no dejarse caer física y mentalmente para luchar contra la degradación y el hastío”.

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Ferrán Latorre: “Es básico no dejarse caer para luchar contra el hastío.

El montañero catalán trazó un paralelismo entre el confinamiento en casa y los que ha vivido en los numerosos campos base visitados, en los que suele pasar entre veinte y treinta días, aunque en ocasiones ha llegado a los sesenta.

“Experiencias duras he tenido varias. En 1995 estuve 60 días en el campo base del Everest y además tuvimos la muerte de un compañero y tuvimos que asimilar la tragedia. Otra vez, en el Manaslu, en otoño de 1999, tuvimos once días seguidos nevando 24 horas”, desveló Latorre, que ha estado en 31 ocasiones en el Himalaya.

La principal diferencia entre este confinamiento en casa con el que llevan a cabo en las montaña es “la obligación” aunque también es similar la incertidumbre “de no saber qué día concreto te irás”.

“Hay una parte que es más dura en la montaña, que son las incomodidades de estar en un campo base. No estás en la civilización y no tienes algo tan básico como la calefacción, la sensación de confort, de calor, la nevera llena, la comunicación con el mundo exterior o la posibilidad de ver películas. Eso es un elemento que hace mella en la moral”, confesó.

“En un campo base hay condiciones muy duras y una sensación de confinamiento real. Cuando hace bueno puedes salir, pasear un poco, pero cuando hace malo, nieva o hace viento es todo muy bestia y te pasas todo el rato de tienda en tienda y mucho tiempo solo. No es agradable estar fuera ni en la tienda comedor”, declaró.

Ferrán Latorre, en su ponencia en el ciclo ‘Where Is The Limit? Talks by DKV’, habló de las “cinco fases” por las que pasa un alpinista cuando está en la montaña.

La primera es la “fase del viaje, que es fantástica, y mientras haces el senderismo durante una semana o diez días ansías llegar a la que va a ser tu casa para empezar la fase dos, que es la de hacerte al lugar”.

“En la tercera te aclimatas a la vida y a la ruta y estás con una motivación que con los días va bajando porque te vas alejando del origen de cuando se creó en tu casa. A eso añades la sensación de dureza y de esfuerzo físico”, confesó.

“La cuarta fase es la de atacar la cumbre, aunque también son duros porque no sabes qué día será. Lo vives con una cierta angustia porque son los momentos decisivos, deseas no fallar y es un deporte peligroso. Vas a salir de la trinchera definitivamente y tener que darlo todo. Flota el miedo en el campo base”, relató.

Por último, en la quinta fase, es la de coronar, que en caso de no lograrlo se hace duro, porque “tu cabeza decide irse a casa y lo desea, pero no puede”.

“Esto supone tener que volver a hacer el esfuerzo, coger fuerzas y resignarte a quedarte en ese lugar unos días más mientras te quieres ir. Eso pasa si no aciertas a la primera, porque luego una de las cosas más bonitas al volver de un campo base es volver a ver algo verde como una flor”, comentó.

Para Ferrán Latorre es básico “mantener la motivación y no dejarte caer en lo físico ni en lo mental para luchar contra la degradación y el hastío”.

EFE

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