Baja en homicidios, efecto colateral del COVID-19 en El Salvador

El Salvador registra en marzo una sensible reducción de homicidios en medio de la emergencia por la pandemia de COVID-19, situación catalogada como “histórica” por las autoridades pero que, según una experta en derechos humanos consultada este martes por Efe, es “natural” en el contexto actual.

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El Salvador
El Salvador registra en marzo una sensible reducción de homicidios en medio de la emergencia por la pandemia de COVID-19.

El Salvador es considerado uno de los países más violentos del mundo por las altas tasas de homicidios, que superan por mucho el índice considerado a nivel internacional como epidemia, atribuidas principalmente a las pandillas.

“Hasta ahora, marzo lleva las cifras más bajas de homicidios de nuestra historia“, destacó Bukele la noche del lunes en sus redes sociales, sin detallar las cifras de los años anteriores a la misma fecha.

El director de la Policía Nacional Civil (PNC), Mauricio Arriaza, aseguró este martes en una rueda de prensa que hasta el 23 de marzo se registraban 55 asesinatos y señaló que ese día no se contabilizó ninguna muerte violenta.

“Prácticamente con estas medidas todos los delitos vienen a la baja“, señaló el jefe de la PNC, quien señaló que se han desplegado los 23.000 agentes que forman parte de este cuerpo de seguridad para la “cuarentena policial”.

Al ser preguntado si la emergencia por el referido virus, del que se registran cinco casos de contagio en El Salvador, influye en la reducción de delitos como la extorsión, Chicas señaló que “es correcto, han bajado los demás delitos“.

Añadió que “el combate a la delincuencia continúa” y que la pandemia de COVID-19 no reduce la “efectividad” de la Policía.

BAJA “NATURAL” DE LA VIOLENCIA

Para la directora regional de programas de la organización centroamericana Cristosal, Celia Medrano, “es natural” que en medio de la emergencia se dé una baja en la cifra de muertes violentas registradas.

“Es una tendencia. Es natural que en el contexto de una emergencia de carácter nacional, como la que estamos viviendo y que tiene una dimensión internacional, la baja de homicidios y en general de hechos violentos reportados”, dijo en declaraciones a Efe.

Añadió que la baja de los asesinatos en el país “es una tendencia marcada desde el 2016” y que “ese comportamiento lo ha sostenido hasta los primeros meses de gestión gubernamental del presidente Nayib Bukele”.

El Salvador vivió en 2015 el año más violento de su historia reciente con 103 homicidios por cada 100.000 habitantes y registró desde 2016 una baja sostenida de estos crímenes hasta la actualidad.

“No podemos atribuir la disminución del registro de homicidios exclusivamente a políticas de seguridad pública implementadas por el actual Gobierno”, acotó la activista de derechos humanos.

DETENCIONES “ARBITRARIAS”

La noche del sábado, Bukele decretó una cuarentena domiciliar obligatoria por 30 días en todo el país basándose principalmente en el estado de excepción que aprobó la Asamblea Legislativa.

En este marco, el mandatario advirtió que las personas que violaran esta disposición serían “detenidas” y llevadas a un “centro de contención”.

El Gobierno matizó la medida en los días posteriores y señaló que estas personas únicamente estarían “restringidas“.

Medrano señaló que Cristosal ha registrado casos de “personas que fueron detenidas por autoridades militares y policiales cuando se encontraban haciendo diligencias de actividades domésticas y laborales”.

“Eso es una detención arbitraria”, indicó la experta, quien subrayó que “no estamos en contra de las medidas de emergencia (por el COVID-19)”.

El decreto establece una serie de excepciones que permiten a un miembro de cada familia salir de casa para comprar alimentos y medicamentos, así como a ciertas personas de sectores laborales indispensables.

La cifra de personas “retenidas” por las autoridades superan las 500.

EFS

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