elsiglo dice adiós a un compañero

A lo largo de tantos años, la presencia de Marco Antonio Torres en cualquiera de las instalaciones de las empresas del Grupo Capriles siempre fue algo ineludible.

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Marco Torres Rodríguez
Marco Torres Rodríguez

Su rapidez para desplazarse a cualquiera de las sedes o la disposición natural a trabajar sin horarios, ni fechas ni limitaciones, fue la constante de su trayectoria en el área de seguridad.

Siempre estaba "a una llamada de distancia" de cualquiera de los jefes o sus subalternos, bastaba marcar su número para tenerlo de inmediato en la sede, el edificio azul en el cual trabajó gran parte de su vida.

Las soluciones para él eran cuestión de segundos, pues había sido formado en la escuela de la eficiencia, donde la tarea siempre era resolver rápido.

Durante sus años de servicio, combinó perfectamente sus decisiones profesionales en materia de seguridad, manejo del personal y despliegue de medidas destinadas a mantener la paz de nuestras instalaciones, especialmente del diario "elsiglo", con una vital dosis de fidelidad y apego a la empresa.

Era incisivo a la hora de defender las líneas de mando y férreo cuando se trataba de cuidar la imagen de las empresas Capriles como instituciones de Aragua.

Su vocación de seguridad era a toda prueba, y a su vez, él era prueba de que ser incansable, decidido y valiente, era parte de su personalidad, y de la forma como lo veíamos como compañero de trabajo.

Y así lo despedimos, con su voz de mando y movimientos rápidos, veloz, casi obicuo, que se convirtió en una opción fundamental al momento de resolver cualquier crisis, de intervenir en cualquier conflicto.

"Llamar a Marco Torres" siempre fue acción número 1 para el equipo gerencial de "elsiglo" y las empresas del grupo, su contacto en nuestros teléfonos era garantía de una respuesta inmediata, y si no tenía la solución a mano, siempre abría los canales pertinentes para avanzar, con determinación y carácter, muchas veces incomprendido pero nunca ineficiente.

Con ese espíritu, despedimos a un compañero de trabajo que deja un enorme vacío, difícil de llenar e imposible de emular, pues Marco Torres siempre estuvo allí para nosotros, sólido de personalidad y con sus propias opiniones, dejando todo de si por su trabajo, y por las empresas que seguirá cuidando espiritualmente.

 

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