Comerciantes se las ingenian para no bajar las santamarías

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El centro de Maracay está repleto de locales comerciales que en un principio estaban destinados a comercializar con un producto o rama específica, llámese mueblería, farmacias, boutique, loncherías, hoy la realidad es otra.

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Los establecimientos de la zona céntrica de la capital aragüeña aún persisten en el lugar, pero en esta oportunidad ofreciendo otros rubros o productos que son los más buscados por el público o comprador maracayero.

De esta misma manera los dueños y encargados de las tiendas atribuyen este cambio drástico a la situación que se está viviendo en Venezuela producto de la hiperinflación.
En un sondeo realizado por la ciudad pudimos obtener las impresiones de estos comerciantes y cuál es la realidad actual del negocio, después de incluir en sus estanterías alimentos de la cesta básica.

María Teresa Sánchez, es la encargada de una zapatería y resaltó, “estamos vendiendo otros productos para poder subsistir ante la crisis, de esta manera podemos pagar a los empleados y completar algunos pagos de servicios básicos”.

José Guevara

La misma historia ocurrió con José Guevara, dueño de una lonchería que tiene más de 20 años, “todo comenzó con el problema del gas, luego la harina precocida que no se conseguía en ninguna parte, así fue incrementándose el problema y pasamos al desorden de los precios, ante todo esto tuve que ingeniármela y empezar a vender alimentos como harina, atún, aceite, que es lo que la gente busca, para no cerrar el negocito”.

HAN CAMBIADO LA FORMA DE TRABAJAR

Guevara acotó, “este era un negocio que contaba con 3 cocineras, a diario salía de producción 3 bultos de harina precocida, imagínese como bajó la calidad de vida”.

George Haddad

A medida que se hacía el recorrido por el centro de Maracay, más negocios estaban en la misma situación, George Haddad es el encargado del negocio de su padre que empezó hace 40 años, como una perfumería de renombre en la Ciudad Jardín, ante la situación señaló, “hicimos un cambio drástico en el manejo del negocio, optamos por vender comida, que es lo que busca la gente hoy en día, de una tradición de 4 décadas tuvimos que cambiar la forma de trabajar para pagar empleados, estamos en una situación que sólo se está trabajando para pagar facturas, cambiamos de ramo porque no es rentable vender perfumes”.

Haddad destacó, “teníamos más locales destinados a la venta de muebles y línea marrón, pero lamentablemente no pudimos seguir y lo alquilamos, la situación no da para mantenerlos”.

No solo las loncherías y mueblerías han sufrido los embates de la crisis actual, las ventas de ropa, boutique, artículos para bebés enfrentan y se asemejan a lo antes descrito.

Yuli Mendoza, encargada de una reconocida boutique aseveró, “nosotros nos mantenemos abiertos por varias circunstancias, tenemos la ventaja que el local es propio, y otra, para no quedarnos en casa”.

Yuli Mendoza

Enfatizó Mendoza, “el negocio ha podido subsistir por la venta de la comida, no hay manera de cómo reponer mercancía, la que está exhibida es lo que quedaba en el depósito, no hay dinero ni siquiera para pagar los impuestos, trabajamos mi esposo y yo, ya no contamos con empleados”.

Otros de los establecimientos comerciales que están utilizando esta manera de sobrellevar y mantener las puertas abiertas es la dedicada al ramo farmacéutico, cada día se ven más droguerías con productos de la canasta básica en sus anaqueles.

Yasmín Vivas

Yasmín Vivas, encargada de una farmacia añadió, “la situación país ha llevado a cambiar de ramo, nuestra rutina diaria por productos de alimentos que es lo que más busca la gente, aunque nosotros continuamos con la venta de las medicinas, al público se le hace más atractivo entrar a la farmacia viendo los alimentos, porque es lo que más buscan, pero la venta de los alimentos es una forma de subsistir en los negocios”.

Julio Arteaga nos comentó que inició un negocio con la instalación de ventanas panorámicas, paraduchas, y todo lo relacionado con el ramo, resaltó que en tiempos anteriores este negocio daba la talla para poder mantenerse.

Julio Arteaga

Arteaga destacó, “ante la situación empecé a darle un giro drástico a mi local, ya la gente no quería hacer ventanas, los precios de los materiales empezaron a ponerse incomprables; en vista de este escenario nos metimos de lleno a la venta de comida, que es lo que la gente busca, actualmente tengo una frutería”.

Los comerciantes del casco central de Maracay coinciden en la opinión de mantener la esperanza de que en cualquier momento las cosas cambien para mejor en el país. De esta manera volver a tener sus negocios y continuar en algunos casos con la tradición familiar, de levantar sus hogares con el fruto del trabajo que iniciaron sus ancestros.

JOSÉ CARPIO G. | elsiglo
fotos | JOEL ZAPATA

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