¿Los hombres fingen orgasmos?

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Fingir un orgasmo no siempre es malo. A menudo asumimos que los que simulan orgasmos lo hacen porque no se están divirtiendo o simplemente porque quieren que se termine, pero forma parte del disfrute. De ahí que, hablando de orgasmos fingidos, los hombres también lo hacen y a menudo por las mismas razones que las mujeres.

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Por su parte, lo primero que pensé es que encajaría en un cuadro de eyaculación retardada, retrógrada o uno de aneyaculación. Pero al poco que prosiguió su relato, vi que no se trataba de nada de eso. Andrés no tenía ningún problema con su orgasmo, era sólo que, en ocasiones, fingía. Que, simplemente, se sentía obligado, digamos “moralmente”, a fingir tener un orgasmo durante el sexo.

Su respuesta sexual era perfectamente normal; deseaba, se excitaba y su pene adquiría una erección, incrementaba esa excitación en la fase de meseta, y con posterioridad, alcanzaba un orgasmo, pero en ocasiones se distraía, se dispersaba y perdía un poco de pie en esa fase de meseta sin que por ello sucediera de manera drástica (empezaba a pensar de qué color pintar el techo) y, normalmente, antes de que la erección descendiera irremediablemente, prefería simular que alcanzaba el orgasmo para que, así, se pudiera dar por concluida la interacción sexual y hacerlo de manera emocionalmente satisfactoria a ojos su pareja.

Y esto le pasaba puntualmente y actuaba así con parejas más o menos estables, pero también con otras esporádicas. El motivo de su consulta era la consabida inquietud por la “normalidad” o no de su acto… Y sí, era perfectamente normal y mucho más usual de lo que, nosotras las mujeres, creemos.

Es menos probable que sientas asco cuando estás excitado

El sexo puede ser una actividad desordenada con muchos líquidos y olores, pero en el calor del momento, nada de eso (por lo general) parece importarnos. Según un estudio de la Universidad de Groningen en los Países Bajos, esto se debe a que la excitación sexual anula la “repugnancia” natural del cuerpo. Cuando los investigadores pidieron a un grupo de mujeres que miraran una película erótica, un vídeo deportivo o un vídeo “neutral” de un tren, y luego realizaran una serie de actos desagradables (como beber de una taza de otro por error), descubrieron que aquellos que habían visto los actos sexuales calificaron las tareas como menos desagradables, y también pudieron completar más de ellas. Investigaciones anteriores han sugerido que la excitación sexual también tiene un impacto similar en los hombres.

Los beneficios de abrazarse después del sexo

Besarse, acariciarse y hablar con afecto después del sexo puede ser tan importante para la satisfacción de la relación como las relaciones sexuales en sí mismas, según sugirió un estudio de la Universidad de Toronto (Canadá). Cuando los investigadores pidieron a las parejas que pasaran más tiempo abrazadas después del sexo, experimentaron niveles más altos de satisfacción sexual y de la relación en general, especialmente las parejas con niños. Esto puede tener que ver con la liberación de oxitocina que se libera durante las relaciones sexuales y que continúa siendo liberada con el contacto prolongado de piel con piel.

El amor puede obsesionarnos, literalmente

Hay una razón por la que no puedes dejar de pensar en ese chico o chica nueva y especial en tu vida: las imágenes por resonancia magnética han demostrado que enamorarse envía sangre a las áreas del “centro de placer” del cerebro, las mismas áreas que son responsables de la obsesión y los comportamientos compulsivos.

Enamorarse también reduce los niveles de serotonina, que es común en personas con trastornos obsesivo-compulsivos, dice Mary Lynn, codirectora de la Clínica de bienestar sexual Loyola en la Universidad de Loyola en Chicago. “Esto puede explicar por qué nos concentramos en poco más que nuestra pareja durante las primeras etapas de una relación”, y también por qué tendemos a idealizar a las nuevas parejas y hacer la vista gorda ante sus fallos.

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