En José Casanova Godoy manifestaron vivir a la buena de Dios

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Habitantes del barrio José Casanova Godoy, al sur de Maracay, padecen ante el olvido y la desidia por parte de las autoridades, a pesar de que dicha comunidad ha sido declarada desde el año 2006 como zona de alto riesgo, debido a la amenaza que representa para sus residentes el aumento en el nivel de las aguas del lago Los Tacarigua.

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Cloacas del lugar colapsadas

No obstante, es importante destacar que en los sectores del sur de Maracay sus moradores viven en incertidumbre permanente, ya que, no sólo les afecta la crisis económica que atraviesa el país, sino que cada día sienten miedo por las lluvias torrenciales, por ser estas zonas vulnerables a las inundaciones.

José Casanova Godoy, junto a Palma Real, La Esmeralda, La Esmeraldita, Rómulo Gallegos, Las Vegas I, Aguacatal I y II, Brisas del Lago, del municipio Girardot, y Paraparal I y II, y Santa Inés del municipio Francisco Linares Alcántara, son zonas donde miles de familias esperan una solución definitiva.

Pero en el caso de Casanova Godoy, el riesgo inminente ante el desborde del río Madre Vieja, que colinda el lugar, así como la indeferencia del gobierno sobre la asistencia básica que necesitan sus pobladores, es la razón por la piden la atención, que como ciudadanos de esta patria merecen.

En este sentido, Rafael Araujo, quien lleva años viviendo en el mencionado barrio, expresó su preocupación por el abandono que por parte de la Alcaldía sufren en el lugar.

“Nosotros nos encontramos aquí a la buena de Dios, porque aunque esta es una zona de alto riesgo, nadie se preocupa por las condiciones en que vivimos”, expresa Araujo.

Por su parte, Mirlen Santos, también vecina del sector, expresó que todos los habitantes viven en una zozobra, debido al peligro que representa para ellos vivir en el lindero del muro de contención del lago, pues este es una bomba de tiempo, que a su juicio, si se presenta un torrencial de lluvias, el mismo, puede colapsar causando una desgracia de enormes magnitudes.

Por otro lado, igualmente plantea, que este no es el único problema del sector, pues la basura abunda y la misma es lanzada al cauce del río por los mismos habitantes, debido a que el camión del aseo hace años que no pasa por el barrio.

“Aquí los problemas abundan, las calles son un completo desastre llenas de huecos y de aguas negras, producto del desborde de las cloacas, aparte que en las noches esto es una boca de lobo, pues todos los bombillos de los postes están quemados”.

No obstante, Franklin Sánchez acotó que la falta de suministro de agua potable, fallas en el transporte público y ausencia en vigilancia policial, son otros factores más que complementan el panorama de los lugareños.

“El agua llega una vez por semana y cuando llega es barro prácticamente lo que sale por las tuberías, sino con un olor fétido, que a los cuatros días hay que botarla, pues ni para limpiar sirve“, dijo.

“El transporte desde hace mucho tiempo no entra al barrio y las camionetas que llegan más cerca nos dejan a un kilómetro, sin contar, que ya después de las 5:00 de la tarde, no hay transporte habitualmente”.

Finalmente, el ciudadano expresó lo peligroso que se ha vuelto el lugar producto de la ausencia en cuanto a los organismos policiales, ya que la comisaría que estaba en la zona más cercana, la misma fue eliminada, es por ello que los vecinos piden que al menos la misma vuelva a ser restituida y de igual manera se restablezca el transporte dentro de la comunidad. Por último señaló que la bolsa de comida de los CLAP nos les llega desde el mes de febrero.

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