Escasez de gas sigue afectando a miles de familias aragüeñas

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Largas horas pasan los ciudadanos de diferentes sectores del municipio Mariño y zonas aledañas, que acuden al llenadero de gas en La Julia, con la intención de conseguir aunque sea una bombona para su uso doméstico, en vista a la escasez del suministro de dicho servicio en muchas comunidades aragüeñas.

Escasez de gas sigue afectando a miles de familias aragüeñas
Largas colas en las afueras del llenadero

En un recorrido por esta planta se pudo constatar la odisea que a diario miles de personas sufren, tras la búsqueda de un producto de primera necesidad como lo es el gas.

Yaneth Rodríguez, una de las tantas pacientes usuarias, espera desde las 4:00 de la madrugada, comentó, “llevo tres semanas viniendo y es lo mismo paso horas aquí, pierdo días de trabajo y nada que he logrado comprar“.

Yaneth Rodríguez

Además dijo, “todos nosotros tenemos que esperar aquí, que allá en la planta le vendan primero, supuestamente a los de camiones de las comunidades y finalmente, si queda, no las vendan a nosotros”.

Otra habitante de Polvorín dijo, “yo estoy aquí desde las 3:00 de la madrugada y son las diez y no nos han dicho si nos van a vender, yo soy obrera en un colegio, y para comprar esta bombona tengo que a juro perder el día”.

Además dijo, “tengo dos semanas sin gas, he tenido que cocinar con leña, además tengo cuatro niños, que por el humo se me han enfermado y aparte vivo con dos adultos mayores”.

“Esto es un sacrificio de todo el tiempo, ya que por donde yo vivo nunca llegan los famosos operativos comunales, los que llevan la bombonas son camiones particulares, que las revenden en 10 mil bolívares”.

Crónica de los desfavorecidos

Aunque se puede reconocer a Venezuela como la nación cuyas reservas de gas están en el cuarto lugar a nivel mundial, y en el pasado desde el Gobierno Nacional se habló de que este recurso debía orientarse a la revolución gasífera, energética y petroquímica, todo para desarrollo y beneficio de nuestra nación, hoy queda claro que planes y proyectos han quedado en el olvido.

Las personas tratando de comprar el gas

No obstante, se puede describir a esta realidad sobre el llenadero de La Julia, de la siguiente manera: en una zona retirada aproximadamente a uno 100 metros de la planta surtidora de gas, se puede observar largas colas de personas de diferentes edades y ambos sexos, muchos de ellos trabajadores.

Estos ciudadanos han tenido que sacrificar el día de trabajo para desde muy tempranas horas, (madrugada específicamente), probar suerte y en ese día conseguir un cilindro lleno que les ayude a resolver la prioritaria situación de poder cocinar sus alimentos, ya esta vez no en leña, ni en casa de algún vecino, sino con su bombona.

Jorge Hernández

Jorge Hernández, quien es vendedor de chupetas artesanales y quien usa gas para hacer su mercancía, manifestó su opinión al respecto, por lo que dijo, “no es posible que en un país con tanto gas ocurra esto, yo vengo del sector Mata Caballo, me vine a pie, y traje esta bombona pequeña, porque ya aquí no están vendiendo la bombona mediana de 18 kilos, que es la que en realidad yo uso para mi trabajo”.

“No entiendo por qué no la están vendiendo, esta fue una decisión arbitraría, sólo nos dijeron que para venderla se necesita de contrato y quien no lo tiene no la puede comprar, es por eso que se hacen estas colas, porque la gente está obligada a comprar esta bombona pequeña, la cual obviamente dura menos”, culminó diciendo Hernández.

Por su parte, María Ramírez dijo, “no estoy de acuerdo con nada de lo que pasa aquí en este llenadero, aquí sencillamente venimos y allá adentro los militares y jefes hacen lo que les da la gana con nosotros los necesitados y desfavorecidos, y bueno que más nos la calamos porque de verdad necesitamos del gas“.

La señora Ramírez además dijo, “yo quisiera de verdad que la gente del Gobierno se abocara a resolver esta situación que ya muchos venezolanos no aguantamos, por las tantas injusticias que se comete con el pueblo y las carencias que vivimos, siendo un país tan rico, no es posible esto”, dijo finalmente la ciudadana.

 

JOSÉ LUIS BLANCO | elsiglo