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Con el 2019 ya transcurriendo, el dolor de cabeza de los victorianos para comprar los distintos cortes de carne continúa, esto debido a los altos costos que mantienen en los distintos establecimientos del municipio Ribas, lo que los ha obligado en muchas ocasiones a sustituir la proteína por otro alimento.

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En este sentido, a través de un recorrido por el centro de la Ciudad de la Juventud, se pudo corroborar que para que un ciudadano pueda obtener por lo menos un kilogramo de carne, debe contar con un aproximado de 4 mil 400 bolívares soberanos, pues es el costo que mantienen las carnicerías y mercados de la zona. Entre tanto el pollo no baja de los 3 mil soberanos.

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“Sólo fui a comprar un poquito de carne para el almuerzo y quedé loca con los precios. Hace una semana pregunté y estaba en 3 mil soberanos el kilogramo, ahora mi sorpresa es que subió a 4 mil. No sé a dónde vamos a parar, con precios que suben casi semanalmente”, comentó Miriam Hernández.

Rocío Granados agregó, “ya yo se que la carne está casi incomparable, pero el pollo no se queda atrás, fui a comprar dos muslitos y gasté más de lo que gano en una quincena. Es que ya ni comer bien uno puede con la situación”.

Por su parte, Carlos Jaramillo dijo, “hace algunos meses supuestamente regularon la carne, pero eso nunca llegó a Ribas, porque tenemos tiempo que no sabemos lo que es comprar carne económica. Ahora nos la pasamos comiendo caraotas y lentejas para solucionar la hambruna”.

HABLARON LOS CARNICEROS

Con respecto al tema, Milagros Da Silva, encargada de una carnicería, expresó que para el momento son muchos los inconvenientes que ha tenido para abastecer su negocio, esto debido a la que la producción ha bajado por la clausura de mataderos, lo que ha traído como consecuencia que los pocos proveedores que quedan suban los precios de manera abrupta.

“Lo que va de año no hemos recibido mercancía, esperamos que para final de mes se normalice la situación y comiencen a llegar los cortes de carne, con precios que sean atractivos a la clientela y no que los espante”, exclamó Da Silva.

Roger Valdivia, trabajador de uno de estos sitios, comentó que ante la falta de carne y los altos costos las personas han optado por comprar teretere, hígado, bofe y riñón. “Las personas se las están ingeniando y ya han aprendido a preparar comidas con partes del ganado que anteriormente se botaban”, aseveró.

DANIEL MELLADO | elsiglo

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