El orgasmo es la respuesta neurovegetativa producida por el organismo en respuesta a los estímulos recibidos durante la fase de excitación. El masculino depende muchos factores como el deseo, los juegos eróticos, el estado anímico… A pesar de que la atención se haya centrado desde hace un tiempo hacia la sexualidad femenina, ciertamente existe un gran abanico de curiosidades sobre el de ellos.

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Mujeres y hombres experimentan sensaciones distintas al conseguirlo y es precisamente este motivo el que convierte al clímax en uno de los fenómenos más estudiados dentro del ámbito del sexo, principalmente por dos motivos: todo el mundo quiere llegar a ellos y ayudar a que su pareja lo alcance.

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El orgasmo es la respuesta neurovegetativa producida por el organismo en respuesta a los estímulos recibidos durante la fase de excitación. El masculino depende muchos factores como el deseo, los juegos eróticos, el estado anímico… A pesar de que la atención se haya centrado desde hace un tiempo hacia la sexualidad femenina, ciertamente existe un gran abanico de curiosidades sobre el de ellos.

Mujeres y hombres experimentan sensaciones distintas al conseguirlo y es precisamente este motivo el que convierte al clímax en uno de los fenómenos más estudiados dentro del ámbito del sexo, principalmente por dos motivos: todo el mundo quiere llegar a ellos y ayudar a que su pareja lo alcance.

Peor solos

“Lo cierto es que me encanta darme placer a mí mismo. Lo hago cada día. Me da mucho morbo. Un día mi novia estaba cansada y decidió que no quería consumar, pero que me ayudaría a bajar mi calentón. Empezó a tocarme, fue muy excitante, así que al poco ya había terminado. Me encantó”, asegura un chico a a ‘Men’s Health’.

El orgasmo máshabitual consta de unas 6-15 contracciones de alta intensidad durante unos 20-30 segundos

Una investigación realizada en 2006 demostró que los orgasmos durante el sexo son significativamente mejores que los experimentados mediante la masturbación en soledad. Su trascendencia mediante relaciones sexuales se debe a que el cuerpo del hombre libera 400 veces más prolactina que cuando lo hace de forma onanista, por la que diversos estudios han atestiguado que tener bajos niveles de esta partícula afecta a la salud sexual de ellos y puede conducir a la disfunción eréctil.

“Fui al apartamento de mi chica. Ella había estado tomando algo con sus amigas y bailando mucho. Salió del baño en lencería negra y me empotró contra la cama. Ni siquiera recuerdo cómo conseguí quitarme los pantalones. Estuvimos tirados por el suelo durante varios minutos. Dudo que el acto durara mucho porque ella llegó al clímax rápidamente. Después de que terminara continuó cabalgándome y me pidió que eyaculara sobre su monte de venus. Recuerdo ver las estrellas. Todavía lo recuerdo y me pongo contento”, asegura otro usuario.
Temblores y desmayos

A pesar de las diferencias del orgasmo entre sexos, no existe variación alguna entre la duración y la intensidad. Lo que sí ofrece oposición es que son distintos en cada persona y pueden dividirse en dos tipos principales: el habitual, el más común, que consta de unas 6-15 contracciones de alta intensidad durante unos 20-30 segundos o el prolongado, en el que se experimentan contracciones regulares tras el inicial, y que pueden durar entre 30 y 90 segundos.

“Estábamos teniendo una noche muy apasionada. Llevábamos un par de horas sin parar. En ese momento estábamos haciendo la postura del perrito cuando sin decirme nada se separó de mi y empezó a practicarme sexo oral. Ese acto tan inesperado hizo que me ‘fuera’ al instante y me dieran espasmos durante varios minutos”, asegura otro. “No soy de probar muchas cosas, pero insistió en usar un pequeño juguete en mi trasero. La idea no me convencía, pero al probarlo mis piernas empezaron a temblar, se convirtieron en gelatina”, confiesa otro.

“Me desamayé tras practicar sexo anal con mi novia. Tras ese segundo me golpeé bastante fuerte la cabeza contra la pared y caí al suelo. Fue mágico”, relata otro de los hombres. “En otra ocasión mi chica me estaba haciendo una felación en el asiento trasero del coche de mi padre cuando llegué a una sensación inexplicable. Salí del coche porque pensé que me estaba orinando y mi eyaculación salíó con mucha fuerza”, concluye.

Los orgasmos durante el sexo son significativamente mejores que los experimentados mediante la masturbación en soledad

“Mi primera novia y yo salimos a beber durante una noche. Discutimos en el bar y todo el camino a casa. Al llegar los dos teníamos claro que teníamos la tarjeta de “Buenas noches, nos vamos a dormir sin sexo”. Tengo una erección repentina, una de esas palpitantes que hasta duelen. Ella la siente como si le saludara y ambos nos quedamos sin palabras. Rápidamente ella me baja los calzoncillos y empieza a cabalgarme fuerte. Desarrollas una resistencia mágica y continúas hasta que ella tiene un orgasmo que grita de manera bestial y te excita tanto que tú también eyaculas. Fue perfecto”, explica.

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