Así es el teléfono móvil de un narcotraficante como El Chapo

Dos agentes del FBI acorralaron al joven informático colombiano Christian Rodríguez, era 2011 y estaban en Bogotá. Sabían que trabajaba para El Chapo Guzmán y le dijeron: “O colaboras o tendrás un problema serio”.

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Rodríguez tomó la decisión aquel mismo día: aceptó colaborar.

Chapo Guzman

Durante los dos años siguientes, Christian Rodríguez ayudó al FBI a conseguir docenas de llamadas y mensajes que el Chapo creía que no escuchaba nadie. Esta semana, durante el juicio en Nueva York al famoso narcotraficante, Rodríguez, de 32 años, ha explicado cómo montó lo que luego iba a destruir: una red cifrada de 100 teléfonos Nokia y Blackberry para que la familia de Guzmán y el cartel de Sinaloa pudieran comunicarse en secreto.

El contenido de los mensajes servirá para demostrar el funcionamiento del cartel. Pero los nuevos detalles han descubierto algo más sobre cómo se comunican los criminales de este mundo.

Hay dos datos previos: los móviles cifrados no son ilegales. Depende del uso. Y segundo, hay muchos niveles de seguridad: no tiene la misma necesidad la persona más buscada por el Gobierno más poderoso del mundo, como pasó a serlo El Chapo tras el asesinato de Osama Bin Laden en 2011, que un productor de cannabis o simplemente alguien un poco paranoico con el espionaje.

El Chapo requería por tanto de un sistema propio, único. “Si ponemos en una gráfica los ejes seguridad y usabilidad, lo más seguro es un hardware y un software a medida”, dice David Marugán, consultor de seguridad y comunicaciones seguras.

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