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Una muñeca robusta vestida con harapos es “Miss Inflación”; un viejo carro repleto de maletas y banderas de varios países retrata la migración sin precedentes. Las calamidades de Venezuela se juntan en la quema del Año Viejo, una antigua tradición andina.

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En un país considerado una fábrica de reinas de belleza, Enrique Labrador, mecánico de 53 años, creó a “Miss Inflación” para representar la implacable escalada de precios estimada en 1.350.000% para este año y en 10.000.000% para 2019, según el Fondo Monetario Internacional.

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Pulverizado por la hiperinflación, el salario mínimo de 4.500 bolívares -equivalente a unos seis dólares en el mercado de divisas paralelo- apenas alcanza para dos kilos de carne, lo que ha empujado a millones a marcharse del país.

“Miss inflación se hizo por lo que estamos viviendo en Venezuela, donde los precios suben cada hora. Esto rebasó los límites”, comentó Labrador a la AFP.

Las escenas de coloridas figuras transcurren en Táchira (oeste), estado fronterizo con Colombia, donde cada 31 de diciembre se celebra el ritual que busca dejar atrás lo malo. Las calles de San Cristóbal, la capital, se llenan de monigotes que serán incinerados a la medianoche.

Diseños rudimentarios son hechos con materiales reciclados para plasmar los males del otrora rico país petrolero caído en desgracia: inflación, migración masiva, escasez de todo tipo de bienes y corrupción.

Ana Quintero, de 53 años, quien ha visto partir a varios familiares huyendo de la crisis, armó frente a su casa una escena de la migración que incluye un viejo carro lleno de maletas con una familia a bordo, un puesto para sellar pasaportes y una valla en la que se lee: “Adiós, Venezuela”.

La representación del Volkswagen Escarabajo se consumirá en el fuego. “Este año habrá cinco sillas vacías en el comedor de nuestro hogar, es fuerte expresar este dolor que sentimos”, contó Ana con voz entrecortada.

Según la ONU, unos 2,3 millones de venezolanos han emigrado desde 2015, cifra que convierte al éxodo venezolano en el mayor movimiento masivo de población en la historia reciente de Latinoamérica.

Labrador explica que la quema del Año Viejo es una costumbre para recibir el nuevo con “buenas energías”, incinerando las imágenes de los políticos que “se portan mal”.

La escasez de gas y gasolina, común en los estados del interior del país, fue representada con cilindros y camiones cisterna con el logo de PDVSA, responsable del suministro de combustibles.

Tradicionalmente la quema del Año Viejo se realiza con pirotecnia, pero este año será escasa pues los precios para adquirirla están lejos del alcance de la mayoría.

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