Suspendido por lluvia partido del siglo Boca-River, final de Libertadores

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El inédito superclásico argentino entre Boca Juniors y River Plate por la primera final de la Copa Libertadores, se jugará el domingo tras suspenderse este sábado por las fuertes lluvias en Buenos Aires, extendiendo el suspenso y la ansiedad de millones de argentinos pendientes del histórico duelo.

Todo estaba listo para “el partido de los sueños”, como lo definió el exseleccionador argentino y entrenador de Leeds United de Inglaterra, Marcelo Bielsa, pero la lluvia que se abatió desde el amanecer de este sábado sobre Buenos Aires obligó a la suspensión del encuentro en el estadio de Boca, la mítica Bombonera.

“Por motivos de fuerza mayor el partido queda suspendido para mañana, domingo 11 a las 16:00” (19H00 GMT), señaló la máxima autoridad de fútbol sudamericano en su cuenta en Twitter, pese a que el pronóstico metereológico anuncia lluvias hasta el próximo martes.

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El referí Roberto Tobar chequea el nivel del agua en el campo de juego

El anuncio al público fue hecho 95 minutos antes de la hora prevista para el encuentro (20H00 GMT) por los altoparlantes del estadio, que ya tenía casi sus 53.000 plazas ocupadas y donde la hinchada no cesaba de cantar bajo la tormenta. En un rato, las tribunas quedaron vacías.

“La cancha está drenando, está respondiendo. Para mañana depende de cuánta agua caiga”, declaró Ezequiel Mazzitelli, un dirigente de Boca al canal Fox Sports, luego de la suspensión.

La espera recargó aún más el ambiente tomado por los nervios, excitación, euforia e incluso el miedo a perder.

Pese a las dudas sobre la realización del partido, que se prolongaron a lo largo de la jornada, las puertas de la Bombonera se abrieron pasadas las 13H00 locales (17H00 GMT), hora prevista para que ingresara el público que debía atravesar un fuerte dispositivo de seguridad con unos 1.200 policías movilizados.

Las idas y venidas incluyeron hasta el mismo plantel de Boca, ya que a dos horas del inicio pautado para el partido los jugadores de Guillermo Barros Schelotto subieron al bus que los iba a trasladar a la Bombonera desde el hotel de la concentración, y diez minutos después descendieron sin moverse del lugar.

Del mismo modo, en el estadio Monumental, en el norte de la ciudad, se esperaba la salida del plantel de River, mientras miles de hinchas ‘millonarios’ alentaban y cantaban para acompañar la partida, impedidos de asistir a la Bombonera por cuestiones de seguridad, una veda vigente para el fútbol argentinos desde 2013.

En la sede de River, debía quedarse el DT Marcelo “Muñeco” Gallardo, quien no puede dirigir su equipo ni ingresar al estadio, por una sanción de la Conmebol.

 

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