Australia va a evacuar a todos los niños migrantes recluidos en Nauru

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Australia evacuará antes de fin de año a todos los niños confinados en los campos de solicitantes de asilo en Nauru, una minúscula isla-Estado del Pacífico, pero esta flexibilización de su restrictiva política migratoria no satisface a los defensores de los derechos humanos.

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En virtud de una política denunciada dentro y fuera del país, las autoridades de Canberra obligan a dar media vuelta desde 2013 a todos los barcos con migrantes o refugiados que tratan de alcanzar la costa de forma irregular.

Y si alguno logra su objetivo, los demandantes de asilo son enviados a uno de estos campos en Nauru o en la isla de Manus, en Papúa Nueva Guinea, mientras se tramita su solicitud.

Ante las críticas y la preocupación por el estado de salud de estos refugiados que viven en campos, en algunos casos durante hasta cinco años, el gobierno australiano ha empezado a evacuar discretamente a los niños de Nauru.

“No quedan casi niños en Nauru y Papúa Nueva Guinea y esperamos que para fin de año ya no haya ninguno”, declaró este jueves el embajador de Australia en Londres, George Brandis, en la radio británica LBC.

Según el diario The Australian, que cita fuentes gubernamentales, hay todavía 40 niños en Nauru y estos serán transferidos a Australia antes de fin de año.

A lo largo de los años, cientos de niños fueron evacuados de Nauru hacia Australia con sus familias. Están diseminados por todo el país y sujetos a restricciones: algunos viven en centros de internamiento, otros tienen derechos limitados al empleo y la educación. Pero ninguno obtiene el derecho de establecerse de forma permanente en el país.

“Cuando estas personas han recibido ayuda médica, lo que esperamos es que regresen a su país de origen”, afirmó el jueves el ministro del Interior, Peter Dutton.

Las asociaciones de defensa de los derechos humanos denuncian la incertidumbre que la situación continúa generando a estos niños y sus familias, acusando al gobierno de no ofrecer una verdadera solución.

“Estas familias no tienen visados, están básicamente detenidas en el país hasta que se solucionen sus problemas sanitarios y algunas están realmente confinadas en centros de detención cerrados”, declaró George Newhouse, del National Justice Project.

– Intentos de suicidio –

“Incluso cuando las trasladan a Australia, si se mantiene la situación de incertidumbre, será muy difícil que los niños se recuperen”, agregó.

Durante una visita a los campos de Nauru en septiembre, un periodista de la AFP fue testigo de la desesperación que reinaba entre los refugiados, con numerosos problemas psicológicos, depresión, intentos de suicidio, incluso de niños. Entre el millar de migrantes había entonces un centenar de niños.

Según un sondeo reciente encargado por el Sunday Telegraph de Sídney, un diario sensacionalista que respalda al gobierno conservador, un 79% de los australianos quiere que los niños y sus familias sean evacuados de Nauru.

Antes de unas elecciones legislativas parciales el mes pasado, el primer ministro Scott Morrison blandió la idea de autorizar el traslado de refugiados a Nueva Zelanda, pero descartó permitirles entrar en Australia.

Este jueves afirmó que criticar las condiciones de vida de los migrantes, oriundos de países tan diferentes como Irán o Birmania, equivalía a insultar a los 11.000 habitantes de Nauru.

“La gente debe mostrarse respetuosa hacia nuestros vecinos de Nauru. Porque allá es donde viven sus hijos, donde van a la escuela, donde trabajan y donde hacen su vida”, afirmó.

Un acuerdo con el expresidente estadounidense Barack Obama permitió enviar a Estados Unidos a 439 refugiados de Nauru y Manus.

Pero quedan todavía más de 600 en Nauru y según los defensores de los derechos humanos, otros 600 hombres viven en “centros de transición” en Manus tras el cierre de su campo el año pasado por orden judicial.

El gobierno de Canberra argumenta que gracias a esta política salva vidas, al disuadir a los migrantes de que emprendan un peligroso viaje. Las llegadas en barco, antes casi diarias, son ahora rarísimas.

Fuente: AFP

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