Fórmula 1 Mexicana promete dar lo mejor esta temporada

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México tuvo que esperar 23 años para volver a ver a la Fórmula 1 por sus calles y a veces cuesta creer que “el mejor” Gran Premio de la categoría reina del automovilismo haya sufrido una ausencia tan prolongada.

Desde que regresó al calendario en 2015 y los semáforos se pusieron en verde, el Gran Premio de México ha recibido todo tipo de elogios por parte de pilotos, escuderías y dirigentes hasta el punto que se convirtió en la primera carrera en ser elegida tres veces seguidas como la mejor de la temporada.

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El entusiasmo inicial se ha mantenido con el paso del tiempo y este fin de semana el Autódromo Hermanos Rodríguez volvió a recibir a más de 300.000 aficionados que presenciaron un Gran Premio histórico, pues se produjo la coronación del británico Lewis Hamilton como campeón mundial de 2018.

Y es que su ubicación en el calendario, hacia el final de la temporada, es una de las tres razones que hacen de México una carrera tan especial en el calendario.

Posible cita con la historia

El campeonato mundial de pilotos se había decidido en México solamente en cuatro ocasiones anteriores: en 1964, 1967, 1968 y el año pasado, cuando Hamilton emuló por primera vez a John Surtees, Denny Hulme y Graham Hill.

Este domingo, Hamilton repitió.

El año pasado, el circuito en honor a los hermanos Pedro y Ricardo Rodríguez (todavía considerados los mejores pilotos mexicanos de la historia por los logros que alcanzaron en los años 60 y 70), fue escenario de una de las carreras más atractivas de la temporada, en especial tras el incidente que ocurrió en las primeras curvas de la carrera entre Vettel y Hamilton.

Con el quinto título logrado el domingo, Hamilton iguala al legendario piloto argentino Juan Manuel Fangio y lo deja a solo dos del récord del alemán Michael Schumacher.

El circuito

El Autódromo de los Hermanos Rodríguez combina lo mejor de dos mundos que no suelen comunicarse en el automovilismo.

Además de tratarse de un trazado único dada su ubicación a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, lo que condiciona y pone a prueba el rendimiento de cada una de las escuderías, el circuito ofrece las características de una pista diseñada para correr con las ventajas de formar parte de una ciudad y la comodidad que eso significa para los aficionados.

Basado en la configuración original de cuando fue construido en 1959, el autódromo en su versión moderna no cuenta con la famosa y fatal curva Peralta -donde perdió la vida Ricardo Rodríguez en 1962- pero incorporó el novedoso sector del estadio, donde los monoplazas atraviesan literalmente un viejo estadio de béisbol.

Esa particularidad permite tener unas de las imágenes más pintorescas de toda la temporada con las tribunas abarrotadas de aficionados.

 La pasión de la F1ESTA

Tras recibir por tercer año consecutivo el premio al mejor Gran Premio de la temporada, Alejandro Soberón Kuri, presidente y director ejecutivo de la compañía Corporación Interamericana de Entretenimiento (CIE), encargada de organizar la prueba, destacó que la principal diferencia con el resto de las carreras del calendario se produce en las gradas.

“Sin lugar a dudas que el activo más valioso que tenemos son los aficionados mexicanos”, dijo Soberón resaltando la pasión con la que se vive en México los deportes y en este caso la F1.

“Es una gran satisfacción que compartimos este histórico premio con cada uno de los aficionados que nos han ayudado a ser, otra vez, la mejor F1ESTA del mundo”, fueron las palabras del emocionado dirigente tras recibir el reconocimiento el año pasado.

La asistencia de más de 337.000 personas en los tres días de carrera -tercera mayor cantidad en 2017 por detrás de Canadá y Reino Unido- también tuvo especial significado debido a que el Gran Premio se disputó tan solo un mes después del terremoto que causó la muerte de 369 personas en el centro de México.

BBC

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