El hombre del año 1600 que soñó con ir a la Luna

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Muchos conocen la historia de el hombre Cyrano de Bergerac por la obra de Edmond Rostand que ha sido interpretada y adaptada múltiples veces desde su creación, pero resulta que más allá de las líneas, la vida del verdadero Bergerac fue mucho más interesante.

Resulta que la afición por la vida de este autor y soldado francés ha ido en incremento desde los 70 y gracias a estas averiguaciones se ha podido comprobar que sus escritos son de los primeros en poder ser clasificados como ciencia ficción.

En uno de sus libros, “Cómica historia de los estados e imperios de la Luna”, Cyrano habla de los habitantes de nuestro satélite natural como unas criaturas que le enseñan a sus niños a través de unos “zarcillos” parlantes. Muchos aseguran que esto puede hacer referencia a los audífonos modernos que conocemos hoy en día.

En este y otro libro, “Los estados e imperios del Sol”, Bergerac argumenta que su modo de llegar a estos astros es con el uso de cohetes disparados con fuegos artificiales, una de las primeras alusiones a un aparato que permite llegar al espacio con el uso de la fuerza de los cohetes.

Gran parte de la vida de este bohemio aún se encuentra en investigación, pero mientras más se descubre sobre esta figura, más impresiona la capacidad del ser humano para imaginar cosas que no pasarán hasta dentro de mucho.

Mientras desenterramos su corta pero intensa vida, nos quedan las interpretaciones teatrales de su carácter y las aventuras espaciales que escribió hace ya 400 años.

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