Posturas para hacer el amor en el embarazo

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Estás embarazada y disfrutas de uno de los momentos más dulces y especiales, pero ni mucho menos significa que debas renunciar al sexo. Si el ginecólogo no lo desaconseja por algún motivo en particular, tu actividad sexual no tiene que verse comprometida, de hecho, durante el embarazo tu deseo puede verse incrementado y vuestras relaciones sexuales pueden mejorar notablemente. Descubre las mejores posturas para hacer el amor en las distintas etapas del embarazo.

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Si te encuentras bien y el ginecólogo no dice lo contrario, continuar manteniendo relaciones sexuales con tu pareja durante el embarazo no supone inconveniente alguno, es más, puede reportarte importantes beneficios físicos y psicológicos. Continuarás sintiéndote una mujer deseada (no solo una futura mamá), tu corazón bombeará con fuerza y tu circulación sanguínea funcionará en óptimas condiciones. Además, la sensación placentera resultará beneficiosa para ti y para el que será, en un futuro próximo, un miembro más de tu familia.

Durante el primer trimestre de gestación, el bebé y la barriguita que le acoge, no presentan problema alguno a la hora de hacer el amor pero, a medida que el “peque” crece y aumentas tu volumen, tenéis que encontrar las posturas más cómodas para que disfrutéis los dos de vuestra relación íntima.

Lo más importante es que tú y tu pareja estéis a gusto. Olvida prejuicios y, por supuesto, los tabúes ¡fuera! Ten confianza para expresar cómo te sientes bien, porque si tú estás cómoda, el niño también lo estará y los “tres” disfrutaréis de un momento maravilloso.

Si todo va bien físicamente, las caricias, el cariño y la complicidad que implica hacer el amor no perjudican, en absoluto, a ese nuevo ser que llevas dentro, por lo que aprovecha y disfruta, siempre eligiendo las posturas más adecuadas que necesariamente implican eliminar cualquier presión sobre la zona abdominal.

Echadle imaginación y experimentad. Es el momento de tomar las riendas y mantener, por ejemplo, un encuentro íntimo en el que tú te coloques sobre él (estarás muy cómoda) y lleves la iniciativa en cuanto a ritmo y movimiento. La postura, “tú encima” es muy recomendable porque evita cualquier presión en tu barriguita eliminando posibles temores y miedos a “dañar” al bebé. Tiene numerosas variantes que puedes poner en práctica: sentada de frente (él tumbado boca arriba), encontrando vuestras miradas; igualmente, sentada pero de espaldas, una postura perfecta para propiciar excitantes caricias; tumbada sobre él pero con los brazos estirados (dejando la barriguita sin presión).

Tumbada de lado, con tu espalda en su pecho, también estaréis a gusto permitiendo múltiples caricias, “tripita” incluida. Si lo preferís, de lado pero mirándoos frente a frente puede ser una excelente postura de “inicio” para un momento irrepetible.

Para muchas mujeres embarazadas, la postura de espaldas (boca abajo), apoyándose sobre las palmas de sus manos y sus rodillas resulta especialmente cómoda y excitante. Otra posibilidad es buscar un “apoyo” para esta misma postura, es decir, colocarte en el borde de la cama (sofá, silla…) tanto boca arriba como boca abajo para que tu pareja pueda llegar a ti sabiendo que en ningún momento te sentirás molesta.

Como ves, las opciones son múltiples y con los “mimos” necesarios y una postura en la que os encontréis cómodos, el sexo en estos meses, previos a la maternidad, puede resultar una experiencia maravillosa que haga que estéis más unidos que nunca.

Mujer Elite

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