La influencia de Kobe para el fichaje de LeBron

En su programa de televisión, Rich Eisen le dijo a Kobe Bryant que Jeanie Buss, la dueña de los Lakers e hija del legendario Doctor Jerry Buss, el arquitecto de los Lakers del Showtime, le había reconocido que el exjugador le mandó un mensaje en el que la comparaba con la Khaleesi (montaje fotográfico incluido), la Madre de Dragones de Juego de Tronos.

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Kobe
Imagen referencial

Kobe lo confirmó: “Sí, le mandé un gif de la Khaleesi dirigiendo mil barcos con Tyrion a su lado y le dije que eso es lo que ella era. Cuando hablamos sobre las decisiones que tenía que tomar, le dije que en algún momento tenía que abrazar su rol de Khaleesi, ser la Madre de Dragones. Reclamar lo que era suyo por derecho e ir por ello. Así que cuando se confirmó la llegada de LeBron me pareció lo ideal mandarle ese gif”.

Sam Amick, ahora en The Athletic, recuperar esa historia para trazar un retrato perfecto de la convulsión que devolvió a los Lakers a su esencia y permitió la llegada de LeBron. Un tramo que puede acabar siendo clave y en el que Jeanie Buss fue la gran protagonista, con el consejo (acertado, a la vista está) en un momento importante de Kobe Bryant, uno de los que veían en Jeanie a la perfecta heredera. También su padre, que le dio la última voz en las decisiones cuando estaba a punto de morir (en 2013). En el ecuador de la temporada 2016-17, Jeanie dio el golpe de estado con el que apartó de la franquicia a su hermano Jim y a Mitch Kupchak, se hizo también con el poder deportivo y dio las llaves del castillo a Magic Johnson y Rob Pelinka. DeMarcus Cousins acababa de irse a los Pelicans sin que los Lakers llegaran a tiempo a la puja después de meses en los que no habían podido atraer en la agencia libre a Kevin Durant, Carmelo Anthony o LaMarcus Aldridge y en los que se habían ido jugadores como Dwight Howard pese al interés de la franquicia por retenerlos. Lo nunca visto en L.A. Jeanie decidió que era el momento. Entre otras razones, porque había comenzado la cuenta atrás: LeBron ya había sido campeón con los Cavaliers, un paso clave para que se pudiera desembocar en su segunda salida de Ohio, y estaba a menos de año y medio de ser agente libre.

Jeanie Buss, la Daenerys de los Lakers que trabaja en gestión deportiva desde los 19 años (tiene 57) y que se crió viendo a su padre construir un imperio (en 1979 compró por 67 millones de dolares los Lakers, los Kings de la NHL y el Forum) estaba cansada del caos, la toxicidad y los pésimos resultados de unos Lakers sin dirección, y ya no le quedaba paciencia con su hermano Jim, que le había herido además en lo personal al rechazar dos veces (para el banquillo y para los despachos) a Phil Jackson, su pareja hasta 2016. Sin embargo, tenía dudas sobre cómo de agresivo tenía que ser su enfoque hasta que apareció en escena Kobe Bryant, con el que se citó (así lo cuenta Amick) en un bungalow de Newport Beach. Kobe le dejó claro cuál era su lugar y hasta qué punto era el momento adecuado… con LeBron convertido en el evidente objeto de deseo.

El consejo de Kobe fue definitivo: “Me dijo que si lo hacía, tenía que hacerlo de verdad, no con medias tintas. Si no, volverán y acabarán contigo. Tienes que moverte rápido, dar un golpe definitivo, ir a por todas o no ir, porque si no te estarán saboteando tú misma”. Jeanie tenía otro ejemplo: Phil Jackson no había cambiado las suficientes cosas tras su llegada a los Knicks y la disfuncionalidad que arrastraba la franquicia se lo estaba llevando por delante.

Pero Kobe también hablaba con LeBron en mente: “Jeanie, había una razón por la que tu padre te dio la última palabra. Y también tienes que respetar su deseo. Te dio el martillo para que tomaras decisiones difíciles y en algún momento tienes que tomarlas. La Madre de Dragones tiene que aceptar lo que es. Cambia todo de golpe. Si quieres que las cosas sean de verdad distintas, tienes que hacerlo así. Sé a quién queremos fichar. Los dos los sabemos. Y ese alguien no va a venir aquí con toda la mierda que hay ahora. No va a suceder. Si quieres a ese jugador, tienes que hacer limpieza, empezar de cero. Es algo cultural. Tienes que estar en un entorno adecuado y más para alguien como él y el momento de su carrera en el que está. No quiere ir a un sitio nuevo a lidiar con un montón de problemas. No quiere ir a un sitio donde hay bandos, las paredes hablan… tienes que empezar de cero”.

No pasaron ni dos semanas y Jim Buss y Mitch Kupchak estaban fuera de la organización. Magic era presidente de operaciones y Rob Pelinka (ex agente de Kobe), general manager.

Kobe tiene tres hijas que han crecido cerca de Jeanie y también introdujo ese factor en la conversación: “Para las mujeres que quieran dirigir una franquicia y liderar una empresa de éxito, eres el ejemplo, te están mirando. Marca la pauta. Sienta precedente. Puedes hacerlo, has estado en este mundo desde niña. Lo conoces mejor que nadie. No se trata solo de los Lakers y de lo que tú prefieras, esto va más allá. Tienes que dar un paso y liderar esta lucha”.

Así Jeanie Buss se decidió a dar el paso definitivo y abrió una nueva etapa con Magic y Pelinka como gestores. La reacción a ya cinco años sin playoffs después de habérselos perdido solo dos veces desde la llegada de los Buss a los Lakers (10 títulos en 16 Finales). Como es sabido, Magic cerró el acuerdo en casa de LeBron la noche en la que se abrió la agencia libre. Ese es su rol (“finalizador”, dice Jeanie) pero el cambio en los Lakers había hecho casi todo el trabajo, como reconoció Rich Paul, mano derecha y agente del mejor jugador del planeta: “Para LeBron fue muy importante que los Lakers estuvieran estableciendo una nueva cultura desde la base y que él pudiera formar parte de ese proceso. Se unió a los Lakers por muchas razones, desde las familiares hasta las específicas del juego, pero la nueva cultura del equipo fue una de las principales. Sintió que Jeanie, Magic y Rob estaban iniciando una nueva era”.

Después, Jeanie vivió con los nervios a flor de piel un inicio de agencia libre en el que Paul George rechazó hablar con la franquicia (falló el tiro que meses antes parecía más sencillo) y LeBron seguía deshojando la margarita. Pero finalmente, todo cuadró: “La llegada de LeBron legitima todo lo que hemos estado haciendo”, dijo. Pero hay más, mucho más allá. En el ADN de una mujer que vive por y para los Lakers y que ha acabado haciendo lo que siempre quiso su padre: mantener viva la esencia de los Buss, la esencia de los Lakers.

Así lo explica ella, Madre de Dragones en L.A.: “Somos seis hermanos y cada uno tiene ahora una vida muy diferente. Yo no estoy casada, no tengo hijos… todos mis hermanos sí los tienen. Cada uno tiene sus prioridades y no puedo hacer felices a todos. Pero estoy haciendo lo que mi padre me pidió. Y al que le parezca mal que piense en él porque yo no pedí todo esto. Es lo que él quería”.

Fuente: Meridiano

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