Asfixiaron a ciudadano para robarle los neumáticos de unos vehículos

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Los habitantes de la sexta avenida del barrio San Rosa, entre las calles Carabobo y Libertad, en la ciudad de Maracay, fueron conmovidos ante el vil asesinado de un ciudadano, de 52 años de edad, y el móvil que mayor fuerza cobra es el robo.

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ciudadano
Sitio donde se cometió el horrendo homicidio

La víctima de ese hecho de sangre fue identificada como José Gregorio Galíndez Guzmán, padre de un hijo y de oficio comerciante, según la información aportada por los vecinos de la zona, quienes calificaron a la persona como un ciudadano muy servicial y correcto en sus asuntos.

De acuerdo a la descripción del suceso, a la residencia marcada con el número 21, se presentaron tres personas y una de ellas tocó la puerta del inmueble.

Al parecer, ese individuo es conocido como “El Sobrino de Simón” y presuntamente pariente lejano de la víctima. Ante la confianza que había entre ellos, Galíndez se dirigió a la puerta para abrirla e inmediatamente ingresaron dos sujetos más.

De allí al dueño de la vivienda lo pasaron a uno de los cuartos, donde procedieron a introducirle un trozo de trapo en la boca y asimismo lo amordazaron.

Como se resistió en las primeras de cambio, los sospechosos le cayeron a golpes en diversas partes del cuerpo, y como tenía problemas de respiración, el hombre se desmayó.

En ese instante entró en escena la esposa Galíndez, identificada como Gladis Prada Materan, con la intención de controlar la furia de los antisociales y sacarlos del cuarto, la señora fue víctima de una golpiza.

Narraron los vecinos que a la esposa le dejaron el rostro lleno de hematomas y otras lesiones, además lo amordazaron. Uno de los residentes de la zona se percató de algo sospechoso e inmediatamente comenzó a pedir ayuda de la comunidad.

Al verse acorralados, los hampones salieron corriendo desesperadamente y, según la presunción del caso, en la calle Carabobo los esperaba una cuarta persona en un vehículo Turpial de color azul. A través de ese medio de transporte, los homicidas emprendieron la huida a toda velocidad.

En medio del desespero, los dolientes se presentaron rápidamente a la residencia, y a través de sus propios medios trasladaron a los heridos hasta el Hospital Central de Maracay, pero en el trayecto murió José Galíndez, quien se ganaba la vida guardando vehículos pequeños en su estacionamiento.

POR LOS CAUCHOS

Aunque no hubo una información oficial, “El Sobrino de Simón”, de manera extraoficial, se conoció que es una persona de mala conducta y se hace acompañar de presuntos delincuentes. Frecuentaba la familia que en muchas ocasiones le tendieron la mano amiga e incluso hasta comida le ofrecieron y en la noche del domingo, se convirtió en su verdugo criminal.

El móvil que mayor fuerza cobra es el robo. Los antisociales pretendían desvalijar los carros allí aparcados para llevarse los neumáticos, pero un habitante de la comunidad abordó tal acción delictiva.

Lo curioso del asunto es que a dos viviendas, donde se cometió el homicidio del comerciante, funciona un comando policial. Los agentes fueron alertados de la irregularidad y éstos salieron en persecución de los asesinos.

La comunidad de Santa Rosa denunció “sin pelos en la lengua” que los funcionarios de la Policía de Aragua no cuentan con patrullas n i mucho menos poseen unidades motos. Los agentes trabajan con las “uñas”.

Pidieron a los jefes policiales de la PA, y al mismo Gobernador que por favor dote de motocicletas a los funcionarios. Señalaron que la denuncia no es para perjudicar su gestión de gobierno sino llamar la atención que el barrio Santa Rosa es un pueblo sin ley.

CICPC INVESTIGA

Mientras tanto, una comisión del Cuerpo de Investigaciones Cinéticas, Penales y Criminalísticas, adscrita a la Base de Homicidios de Maracay, se trasladó a la vivienda 21, dando inicio a las averiguaciones de rigor para identificar a los autores materiales del crimen.

Se dijo que los expertos reactivaron las huellas dactilares de los sospechosos e igualmente colectaron evidencias de interés investigativo. Por el momento los sabuesos no manejan nombres ni mucho menos apodos de los bandidos. Toas las hipótesis están bajo la mirada de los investigadores de la policía cinética.

LUIS ANTONIO QUINTERO | elsiglo
fotos | FAUSTINO PÉREZ

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