Asesino de empresario confesó crimen a un amigo

Dereck Osterman, amigo de Alex Pabón, en prisión tras confesar haber asesinado en 2005 al empresario canadiense Adan Anhang Uster por encargo de su esposa, la exreina de la belleza puertorriqueña Áurea Vázquez Rijos, relató cómo éste le narró el asesinato del hombre de negocios.

Adan Anhang Uster/ referencial

Osterman, durante una nueva jornada del juicio que se sigue en San Juan contra Vázquez Rijos, su hermana y el exesposo de ésta por conspirar para asesinar al empresario, sostuvo que Pabón le detalló cómo fue el homicidio de Anhang Uster.

El testigo relató al fiscal federal José Ruiz cómo el 22 de septiembre 2005 recibió una llamada de Pabón para que lo recogiera en el Viejo San Juan, el casco histórico de la capital puertorriqueña.

Dijo que ambos, en su automóvil, se acercaron al lugar donde yacía el cuerpo del empresario, ya que Pabón quería tener certeza de que había muerto.

El testigo explicó que Pabón le comentó que había apuñalado a la víctima y golpeado a la mujer, Vázquez Rijos, para simular un asalto.

Según señaló el testigo ayer, Pabón le indicó inicialmente que iba a recibir 500.000 dólares por el “trabajo”, aunque después elevó la cifra hasta 3 millones de dólares.

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Alex Pabón, apodado “Alex El Loco”, un delincuente que se movía en los bajos fondos de San Juan, se declaró culpable en 2008 del asesinato de Anhang Uster por encargo de Vázquez Rijos,

Vázquez Rijos, que fuera reina de belleza en una competición local “miss petit”, se sientan en el banquillo de los acusados junto a su hermana, Marcia Vázquez Rijos, y su excuñado, José Ferrer Sosa.

Los tres están acusados de los cargos de conspiración y conspiración para cometer el asesinato del hombre de negocios.

La principal acusada y el fallecido, poco antes de casarse, firmaron un acuerdo prematrimonial que establecía que el cónyuge se quedaría con un tercio de los bienes de la pareja en caso de fallecimiento.

El empresario canadiense, según fue desvelado en el juicio, quería divorciarse de su mujer para posteriormente volverse a casar sin un acuerdo de las características del firmado.

El hombre de negocios, según fue establecido en el contrato pre matrimonial, tenía activos por cerca de 24 millones de dólares, por lo que si fallecía su esposa recibiría 8 millones de dólares.

EFE

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