Marabinos con apenas 4 horas de electricidad

Agobiada, estresada, desgastada, malhumorada, cansada y taciturna. Así se el ánimo de Luisa Quintero, tal como se sienten muchos marabinos a causa de los cortes eléctricos que siguen formando parte de un ‘viacrucis’ que parece no culminar, a pesar de las promesas y fechas tope que han ofrecido el Gobierno regional y las autoridades de Corpoelec.

Por paradójico que resulte, los marabinos ahora no cuentan las horas que pasan sin servicio, sino cuántas pasan con él. Denuncian que ahora solo cuentan con 4 u 8 horas en promedio y de servicio diariamente.

Si el sueño los alcanza en la noche, duermen en hamacas, en garajes o patios; si es en el día, entonces prefieren salir de sus casas a tomar algo de aire fresco en plena calle.

El tiempo pasa y a Luisa Quintero le toca ir a su trabajo a primera hora. Ojerosa y fatigada, sí, pero ella debe cumplir con sus obligaciones porque los cortes no respetan labores.

Subestaciones y depósito de aceite del Puente sobre el Lago incendiados, cables sublacustres robados, fallas en guayas, saboteos tras saboteos, eso alega Corpoelec. El pueblo exige dar mayor mantenimiento al sistema eléctrico para ver mejorías.

En su receso por el almuerzo, Luisa salió al banco. Luego de estar más de una hora a la espera de su turno, una fluctuación o bajón eléctrico descontroló el sistema y se quedó así por un tiempo. Ella debió regresar a su lugar de trabajo y lo hizo sin el efectivo, con más cansancio y más desgastada que como se levantó por no tener electricidad en su casa por largas horas.

El comercio se paraliza, las cavas en las carnicerías se apagan, montones de locales bajan las santamarías y ¡hasta los durofríos que María Ferrer vende en el sector Haticos!, con los que hace algo de dinero, se descongelan.

“¡Qué calamidad! Estamos pagando un castigo. Ya no duermo nada y sudo demasiado en las noches. Cuánta tristeza”, testificó Marco Gutiérrez, habitante de la urbanización Las Lomas.

La sexagenaria Ana Reyes, del barrio El Chocolate, del sector Los Haticos, es hipertensa y cuando le cortan el servicio eléctrico se ahoga por ¡tanto calor! Se sienta en la entrada de su humilde vivienda para ventilarse con un abanico de cartón.

“Yo tengo como máximo 6 horas de electricidad al día. La luz se va a las 7:00 am y en el mediodía llega. Nos dan 4 horas de servicio y dentro de 4 horas la vuelven a cortar”, señaló Oswaldo Ortiz, quien vive en Pomona.

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Una realidad similar ocurre en Altos de Jalisco. “A nosotros no nos pelan. Si tenemos 8 horas de luz al día es muchísimo porque se va en la mañana y en la tarde. A veces nos cortan en la noche”, comentó Liset Montiel, habitante de Altos de Jalisco.

En el sector Gallo Verde, en Sabaneta, el servicio deja de funcionar entre 8 y 12 horas diariamente. Ahí los cortes son especialmente nocturnos y en la madrugada.

En Los Olivos no hay hora fija para los cortes, pues pueden ocurrir en cualquier momento, sin previo aviso. Denuncian que se les ha ido hasta por 20 horas fraccionadas en el día.

“Si el día tiene 24 horas, 4 estoy con luz y el resto sin ella. El viernes se me fue a las 6:00 pm y regresó a las 10:00 am del sábado”, aseguró Virginia Andrade, del 18 de Octubre.

Fuente: Globovisión

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