Victorianos hacen frente a la crisis comprando “de a poquito”

Tanto los ciudadanos que hacen vida en el eje Este del estado Aragua como para los venezolanos en general es muy común preguntarse entre sí, ¿cómo seguiremos sobreviviendo con un sueldo mínimo? Y es que según ellos, necesitan más de dos salarios para poder cubrir sus necesidades básicas, que le brinden un estilo de vida “aceptable”.

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De a poquito en poquito compran en el eje Este de Aragua

El acto cotidiano de hacer las compras o el conocido mercado, donde tomas un carrito, lo empujas por los pasillos y lo llenas simplemente de los alimentos básicos, en los municipios Ribas, Bolívar, Revenga, Tovar y Santos Michelena, si bien no ha quedado en el olvido, es un acto extraordinario; esto debido a problemas que toman distintas aristas, como la escasez de productos o los altos costos que tienen cuando logras conseguirlo.

Una indagación con los ciudadanos permitió al equipo reporteril del Matutino de los Valles de Aragua conocer que para poder realizar un mercado con los productos necesarios para una familia promedio de cuatro personas, se necesita una inversión de por lo menos cuatro sueldos mínimos, siendo aún el salario actual 5 millones 169 mil bolívares, desglosados en 3 millones de salario y 2 millones 196 mil bolívares el bono alimenticio.

Muchos son los que manifiestan que si el Gobierno de cierto modo no les proporciona una bolsa subsidiada de comida cada mes, pasarían aún más penurias, ya que los altos costos de los alimentos en los establecimientos o cadenas de supermercados han hecho que estos productos estén prácticamente prohibidos. El paquete de comida mensual, que puede llegar a costar 400.000 bolívares fuertes, incluye harina de maíz, trigo, arroz, leche, pasta, frijoles y otros pocos elementos.

Una bolsa de harina precocida, que es uno de los alimentos más buscados en la actualidad, en cualquier sitio o con los bachaqueros puede llegar a costar hasta 2 millones de bolívares, algo que está fuera del alcance de muchos, puesto que una semana de trabajo está posicionada en 172 mil 300 bolívares, es decir, no cubre ni la mitad del costo de la venta.

En este sentido, hasta la fecha son muchos los ajustes que ha hecho el Ejecutivo en lo que va de año, pero los mismos al parecer con el pasar del tiempo se quedan cortos, ya que conforme suben, los comerciantes incrementan y los distribuidores también, creando mayor inflación, así lo manifestó Deasmín Rodríguez.

“Las cosas van de mal en peor. No sé cómo la gente logra sobrevivir si yo en ocasiones o compro medicinas, o adquiero alimentos”, confiesa Rodríguez, con 62 años, de profesión ama de casa, beneficiada por una pensión del Gobierno.

Es que según páginas de análisis venezolanas como el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas FVM), el precio de la Canasta Básica Familiar -CBF- de julio de 2018 es Bs.

1.157.252.851,26. Cifra que aumentó 503.038.177,23 bolívares (167.7 salarios mínimos), lo que equivale a 76,9%, con respecto al mes de junio de 2018. Se necesitaban 38.575.095,04 bolívares diarios para cubrir su costo, 12.9 salarios mínimos diarios.

Lo que ha traído por consiguiente la escasez de comida y el aumento en los precios que han derivado en consecuencias preocupantes. Carmen Graterol, nutricionista de la ciudad, comentó que en el eje Este, van en ascenso los ciudadanos que han perdido un promedio de 8 kilogramos debido a la falta de alimentos. Sin contar que muchos omiten o saltan comidas, según una encuesta nacional.

De tal manera que los usuarios de esta parte del estado Aragua, al igual que otras localidades, se enfrentan a la escasez de alimentos y de artículos de aseo personal, ya sea porque las estanterías en los supermercados están vacías o porque los precios de los pocos productos disponibles están por las nubes.

Entre tanto, los costos de la comida siguen aumentando de manera impactante. Una caja de 30 huevos que cuesta para el momento 8 o nueve millones de bolívares, está muy por encima de los 4 millones de bolívares que era el precio de la misma caja para junio, indicó Robert Terán, comerciante de un mercado popular de la zona, quien además señaló que los precios vienen dados por los mismos distribuidores.

“El precio de la comida está por las nubes y el salario mínimo no es suficiente para suplir las necesidades básicas, es que me parece imposible e inaudito que ni un almuerzo digno uno se pueda comer, porque simplemente el ingreso no te da”, sostuvo Rafael Álvarez, que se describe como un hombre trabajador de clase media.

Por otro lado, Andel Barraes explicó que tanto él como su pareja trabajan y unen los dos sueldos, pero aún así se les hace cuesta arriba en ocasiones, ya que los productos por semana suben hasta un 100%.

“Yo no me explicó cómo es posible que una semana vaya a comprar una harina precocida en 80 mil bolívares y pasan dos días, voy de nuevo y está en dos millones. Me parece que es una burla lo que están haciendo con los consumidores”, dijo Barraes.

Andrés Morales agregó: “La inflación nos está consumiendo. Se cree que el Ejecutivo está poniendo de su parte en nivelar la economía, pero las estrategias no están siendo bien planteadas, lo que ha traído como consecuencia que cada vez las familias seamos más afectadas no sólo económicamente sino en materia de salud, ya que no nos estamos alimentando bien”.

Alicia García dijo, “aquí estoy sobreviviendo, es que lo que estamos pasando nos ha obligado hasta a perder las tradiciones, antes uno venía al mercado los domingos y los fines de semana a comprar para una sopita que era lo más económico, ahora sólo venimos a curucutear los precios y morirnos de la rabia, porque lo que habíamos reunido para alcanzar un precio ya lo subieron y no te alcanza ni para la mitad y es que ni los vegetales se pueden comprar ahora”.

Por otra parte, María López dijo, “yo compro lo que me alcance y busco ofertas, actualmente compro semanalmente y trato de economizar. Una semana compro vegetales, la otra productos que se me estén terminando, pero bachaqueados porque no hago colas y otro poquito del sueldo trato de agarrarlo para los detergentes que son los más costosos, pero necesarios. Tengo que hacer maromas para poder mantener a mi familia”.

Adicionalmente, los consumidores aseguran que estos gastos son los principales, pues además deben administrar, pues por las fechas deben sacar una muy buena cantidad de dinero para adquirir los útiles escolares de los pequeños y los uniformes. “Vivimos con un completo dolor de cabeza”, dijo Marjori Fajardo.

SEGUIR TRABAJANDO Y ECONOMIZAR

A la luz de este tema, son muchos los cambios que han realizado las autoridades nacionales para mitigar la situación considerada por ellos como una guerra económica.

Sólo en lo que va de año se han registrado cinco aumentos salariales, ubicados el primero en el mes de enero, luego en marzo, mayo, junio y finalmente agosto.

Este último donde el sueldo se posiciona a partir del 1º de septiembre en Bs.S 1.800 (Bs. 180.000.000), hasta el momento no se maneja información del bono alimenticio, si va incluido en la cifra o no.

Ante este hecho, los habitantes de las distintas localidades de las entidades comentaron a la expectativa, pues según ellos ya son varios intentos que ha realizado el Gobierno de encaminar la economía, por lo que desde ya se están planteando estrategias que los ayuden a ganarle un punto a la desvalorización.

Las personas comentaron que con tan sólo conocer las medidas, ya se siente que lejos de ayudar a controlar la inflación, la nueva regulación de precios lo que conseguirá es que los artículos vuelvan a desaparecer, ya que mantienen la opinión de que si en el país no se apoya la producción no se puede salir adelante.

Carlos Machado, padre de dos pequeños y trabajador, aseguró que ya se encuentra buscando otras alternativas de trabajo que le brinde otra entrada de dinero que le ayude a afrontar lo que conllevan las medidas económicas.

“Ahorita tengo dos empleos, trabajo en una oficina en las mañanas y tardes y en las noches me dedico a crear logos y publicidad, eso me garantiza que cuando llegue el día de cobro tengo para comprar por lo menos algo de vegetales, carne si se puede y harina precocida, que es el alimento más versátil, de ahí en adelante queda es rendirlo”, expresó.

Asimismo, Machado aseveró: “Ahorita todo está ‘cariñoso’ y los productos de primera necesidad hasta más me atrevería a decir. No entiendo, ¿de qué sirve que aumenten el sueldo, si no combaten efectivamente el problema de la inflación?”.

Es por eso que ante la posibilidad de que se incremente el precio de los artículos de primera necesidad, Juan Carmona aseguró que analizará más los gastos de manera que los alimentos sean los que tengan mayor prioridad, pues debe garantizar las tres comidas a su núcleo familiar.

“Tenemos que esperar a ver cómo transcurre todo, pero ya hay que ir pensado qué comprar y qué sustituir, porque hasta las opciones sustitutas están por las nubes”, dijo Carmona, agregando que gracias a Dios, hasta el momento ha logrado salir de inconvenientes, aunque a veces el “agua se le ha ido al cuello”.

Asimismo, como muchos otros padres, aseguró que para la fecha lo que realmente lo mantiene intranquilo es cómo costeará la mensualidad de los más pequeños. “Estamos a la expectativa de qué irá a pasar y qué consecuencias conllevará. Aquí se tomaron las medidas, pero creo que hay cosas que no se tomaron en cuenta”, puntualizó.

Por otra parte y con una opinión muy diferente, William Rodríguez exclamó, “es una estrategia que a mi parecer ayudará a la economía del país. No hay que perder la esperanza, pues con ella estamos iniciando a dar un duro golpe al mal manejo de los comercios, donde los dueños son los que realmente se lucran con la necesidad del pueblo”.

Destacó además, “me gusta que están poniendo control en las ventas, que le están metiendo la lupa a como especulan.

Porque es imposible crear una estabilidad económica cuando los mismos comerciantes no ayudan y quieren ganar muy por encima de lo que invierten. Yo no pierdo la fe en que todo va a cambiar para bien”.

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