Opositores zimbabuenses comparecen ante justicia por violencia tras elecciones

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Una veintena de opositores comparecieron ante la justicia este sábado en Harare acusados de estar relacionados con la violencia desatada tras las elecciones que dieron la victoria a Emmerson Mnangagwa, quien hizo un llamado a la calma para pasar página de la era Mugabe.

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Mnangagwa ganó por un estrecho margen (50,8%) en las elecciones presidenciales del lunes, las primeras tras la caída de Robert Mugabe, derrocado en noviembre después de casi cuatro décadas en el poder. El partido en el poder desde la independencia en 1980, el ZANU-PF, designó entonces al exvicepresidente de Mugabe para suceder al histórico líder del país.

Tras la euforia de la jornada electoral, que se llevó a cabo sin incidentes, la situación degeneró el miércoles cuando la policía y el ejército reprimieron una manifestación de la oposición, causando al menos seis muertos.

Al día siguiente, la policía registró los locales del opositor Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), y 21 personas fueron detenidas y acusadas de violencia en la vía pública, según la asociación Abogados de Zimbabue para los Derechos Humanos.

El sábado, 24 personas, ocho de ellas mujeres, comparecieron ante un tribunal de Harare.

Un magistrado dijo ante una abarrotada sala que el tribunal estaba “desbordado” y que decidiría el lunes la posible liberación condicional de los acusados.

“No es justo. El tribunal dice que no tiene tiempo para tomar una decisión (sobre la libertad condicional) pero otro tribunal sí lo tuvo para los partidarios de la ZANU-PF, que nos atacó”, reaccionó Gideon Pate, un militante del MDC. “Saben que (los acusados) son inocentes pero sólo nos quieren castigar y darnos miedo”.

Para el abogado de la defensa, Denford Halimani, se trata de “trampa oportunista” contra la oposición.

“Miedo de salir”

La tranquilidad reinaba en la capital el sábado, aunque en las afueras se respiraba tensión.

En Chitungwiza, al sur de Harare, “los soldados golpearon a gente ayer (viernes) por la noche”, explicó Christine, vendedora, que vio los incidentes. “No habían hecho nada. Los soldados siguen aquí, tenemos miedo de salir”, aseguró.

Varias víctimas de la represión iban a ser enterradas el sábado.

La víspera, Emmerson Mnangagwa, de 75 años, quiso tranquilizar a la población, frente a la oposición que denuncia fraude electoral.

Las elecciones del lunes son un “punto de partida” para “construir un nuevo Zimbabue para todos”, declaró el presidente electo, llamando a la unidad.

Prometió también una investigación independiente sobre la violencia del miércoles y criticó la dura intervención de la policía el viernes que causó retrasos en una rueda de prensa de la oposición. Este tipo de comportamiento de la policía “no tiene lugar en nuestra sociedad”, afirmó.

Mnangagwa defendió asimismo la legitimidad de las elecciones, asegurando que fueron “libres, justas y creíbles”.

El discurso de Mnangagwa no convenció sin embargo al líder de la oposición, Nelson Chamisa, que el sábado volvió a denunciar fraudes.

“Ganamos, pero declararon lo contrario. Ustedes votaron y ellos hicieron trampa”, escribió en Twitter. “Hacemos todo lo posible para dar seguridad a su voto y defender su voluntad”, insistió.

El MDC decidió escoger la vía legal para denunciar los resultados.

Cuando se oficialice el recurso, la justicia tendrá 14 días para pronunciarse. El ganador será investido presidente en las siguientes 48 horas.

Washington, aunque lamentó la violencia que empañó los días después de las elecciones, pidió el viernes al ganador que muestre “magnanimidad” y a la oposición “cortesía en la derrota”.

 “Fin a la campaña brutal”

Emmerson Mnangagwa, quien llegó al poder en noviembre tras un golpe de Estado militar que forzó a dimitir a Robert Mugabe, se impuso esta semana en las urnas.

Su poder también se vio consolidado en el Parlamento, ya que en las elecciones legislativas celebradas el mismo día que las presidenciales, su partido, la ZANU-PF, obtuvo dos tercios de los escaños.

En sus informes previos al anuncio del resultado, los observadores internacionales destacaron el buen desarrollo de la jornada electoral. La Unión Europea (UE) denunció sin embargo “la desigualdad de posibilidades” entre los candidatos e “intimidaciones a los electores”.

Amnistía Internacional denunció por su parte “la detención arbitraria de al menos 60 personas en siete días”, e instó al nuevo presidente a “cumplir con sus promesas” y a “ordenar a las fuerzas de seguridad poner fin a su campaña brutal de tortura, intimidación y supresión de la voces disidentes”.

Fuente: AFP

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