Los 12 niños atrapados en una cueva de Tailandia podrían pasar meses en su interior si no aprenden a bucear

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No van a ser fáciles las tareas de rescate de los 12 niños tailandeses y su entrenador encontrados el lunes tras 10 días atrapados en una cueva inundada al norte del país asiático. Ya ha pasado la euforia del primer momento, cuando dos buceadores británicos de apoyo consiguieron dar con ellos, hambrientos pero vivos, 400 metros más allá del punto en el que se les suponía. Ahora los equipos de salvamento se enfrentan a la delicada tarea de sacarles de la bolsa de aire en la que se encuentran.

Bien esperando a drenar unos túneles enrevesados y kilométricos —una labor que puede tardar semanas o incluso meses— o bien entrenando al grupo para bucear en condiciones muy peligrosas: en la oscuridad, por pasajes estrechos y en aguas cargadas de barro, una tarea difícil incluso para submarinistas experimentados.

Los niños, entre 11 y 16 años, forman parte de un equipo de fútbol. El 23 de junio habían participado en un entrenamiento y al terminar entraron en la cueva de Tham Luang junto a su monitor de 25 años. La gruta es la cuarta más larga del país y tiene una extensión de 10 kilómetros. Cuando el grupo ya se había adentrado en la cueva, las lluvias monzónicas la inundaron haciendo imposible la salida a la superficie.

Desde entonces, y hasta este lunes, no se había tenido noticias de ellos, mientras el país lanzaba la mayor operación de rescate de su historia, a contrarreloj y con el corazón en vilo.n las primeras horas, las tareas de ayuda se han centrado en facilitar alimento a los niños —se les entregaron unos geles energéticos—, primeros auxilios y compañía. Esta tarde, por primera vez, sus padres podrán hablar por teléfono con ellos.

“Vamos a conectar una línea telefónica con los padres desde la base de los infantes de Marina” en el interior de la cueva, ha dicho el gobernador de la provincia de Chiang Rai, Narongsak Osatanakorn.

Incluso conseguir ese paso representa una tarea ímproba. El comandante de la Marina tailandesa, Naris Pratoomsuwan, ha declarado a la prensa que para llegar de la base que han instalado sus hombres dentro de la gruta a la isleta donde se encuentran los chicos, a cuatro kilómetros de la entrada de la cueva, hacen falta tres horas. “Requiere tiempo”, ha subrayado, en declaraciones citadas por la web tailandesa de noticias Khaosod.

Los equipos de rescate, en los que se integran hasta 1.300 personas, han indicado que continuará el drenaje de los túneles, para intentar conseguir que baje el nivel del agua. Todo un desafío, visto que la profundidad llega a los cinco metros en algunos puntos y que la temporada de lluvias continuará hasta octubre.

El gobernador de Chiang Rai ha declinado calcular cuánto tiempo se tardará en extraer a los niños de la caverna, o cómo se hará. Sí ha precisado que no será algo inmediato. “Si me preguntan ahora mismo, mientras evaluamos todos los aspectos, no me parece que vayan a poder volver a casa pronto”, ha apuntado Narongsak.

El Ejército tailandés ha indicado que se les suministrarán alimentos suficientes para sustentarles durante cuatro meses, lo que durará el monzón. También se les enseñará a bucear, la única manera de que puedan volver a ver la luz en un plazo relativamente corto.

“Hemos llegado hasta aquí, en ningún caso vamos a perderlos mientras les sacamos”, ha subrayado Narongsak a la prensa. “Hemos logrado algo histórico. Hemos conseguido lo que al principio pensábamos que era una misión imposible”, ha sostenido. “Pero solo hemos concluido uno de los objetivos, que era localizarlos.

Ahora empieza el rescate”, ha agregado, tras precisar que ninguno de los niños padece ningún problema serio de salud, pero que algunos presentan heridas de poca importancia.

Un vídeo de cinco minutos de los infantes de Marina tailandeses que participan en las tareas de rescate, ha mostrado los primeros momentos en que los buceadores toman contacto con los niños. Vestidos con el uniforme rojo y azul de su equipo, delgados pero felices de haber sido encontrados, los menores agradecen a los dos especialistas británicos el haberles encontrado y les informan de que todos están vivos: “Somos 13”.

Tras 10 días en completa oscuridad, los menores habían perdido la noción del tiempo. “Es lunes. Habéis estado aquí 10 días, sois muy fuertes”, les explican los dos británicos antes de revelarles que no podrán salir aún. “Tenéis que bucear”.

Fuente:ElPaís

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