Dos años tras el voto del “brexit”, la UE enarbola su unidad frente a Londres

El referéndum británico de salida de la Unión Europea, del que se cumplen hoy dos años, cayó en Bruselas como un jarro de agua fría en un principio, pero los Veintisiete han logrado desde entonces una fuerte de unidad para respaldar a la Comisión Europea (CE) en sus negociaciones con Reino Unido.

En aquel junio de 2016, con una Unión Europea saliendo renqueante de la crisis económica, dividida por la gestión de los refugiados y con el proyecto comunitario en cuestión, la salida de una de las principales economías de los Veintiocho y miembro histórico del bloque sacudió con fuerza a Bruselas.

En la mañana del día después, los líderes de las instituciones guardaban silencio sobre las lecciones del voto británico y las potencias europeas buscaban palabras con las que condensar sus consecuencias.

“Un golpe para Europa”, dijo la canciller alemana, Angela Merkel, mientras que el entonces presidente francés, François Hollande, lo calificó de “una dura prueba”, y el primer ministro belga, Charles Michel, lo tildó de “una bofetada para el proyecto europeo”.

Los líderes de Alternativa para Alemania, el Frente Nacional francés y la extrema derecha holandesa no tardaron en exigir sus propios referendos nacionales de pertenencia a la UE, azuzados por el éxito de su homólogo eurófobo en Londres, Nigel Farage.

No obstante, el mensaje desde la otra orilla del Canal de la Mancha, que abanderaba la recuperación de la soberanía nacional y la libertad frente a Bruselas, se diluyó tan pronto como comenzaron a llegar los primeros desacuerdos internos en Westminster y fue necesario aclarar los términos de lo que realmente significaba el “brexit”.

Desde la primera cumbre de líderes europeos una semana después del referéndum, todas las reuniones a Veintiocho han reservado unas horas sin el primer ministro británico para debatir en conjunto y mantenerse informados del progreso de las negociaciones con Londres.

Ha sido este formato en el que se ha dado luz verde a documentos como las guías para negociar la futura relación con Londres o al inicio de la segunda fase de las negociaciones, encuentros en los que siempre se ha llegado a un consenso rápido.

La solución para evitar una frontera dura entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte, aún por resolver, es un ejemplo de este cierre de filas a Veintisiete en torno a Dublín.

“Otros Estados miembros, e Irlanda en particular, no deben pagar por esa decisión (de abandonar la UE). Cuando hablamos del ‘brexit’, siempre he dicho que ‘Irlanda primero’”, subrayó esta semana desde Dublín el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

El último comunicado de la Comisión y el Reino Unido, emitido esta semana tras una ronda de contactos técnicos, advierte todavía de “serias discrepancias” sobre el protocolo para la frontera en la isla, a pesar de que la hoja de ruta del “brexit” incluía tener este asunto zanjado para la cumbre de la semana que viene.

Los meses restantes de contactos entre los equipos liderados por Michel Barnier y David Davis enfrentarán en los próximos meses conversaciones sobre Irlanda y su solución, pero también sobre la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en territorio británico, las indicaciones geográficas o la protección de datos, algunos de los muchos asuntos que deberán consensuar.

Lo dijo el propio presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, la mañana después del voto, cuando Bruselas intentaba digerir el adiós británico: “lo que no te mata te hace más fuerte”. Es pronto para asegurar que el proyecto europeo se verá reforzado con la marcha del Reino Unido, pero los últimos dos años han mostrado una unidad que no muchos daban por sentada aquel 24 de junio de 2016.

“Yo no he visto grietas en esa unidad y espero que no aparezcan ahora. Hay mucha presión”, concluyó a Efe la directora en Bruselas del instituto Bertelsmann Stiftung, Stefani Weiss, y añadió que, dadas las fricciones en las relaciones transatlánticas y la complejidad del tablero de juego internacional, “la UE debe mostrar unidad o desaparecerá”.

 

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