La OMS descategoriza la transexualidad como enfermedad mental

Tras 28 años la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó esta semana la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE, versión 11) que excluye a la transexualidad de la lista de enfermedades mentales, lo que representa un avance histórico para la comunidad sexodiversa.

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Imagen referencial

Así lo destacó el investigador venezolano Daniel Rojas, periodista especializado en estudios de género y sexualidad, egresado de la Universidad Andina Simón Bolívar de Quito, Ecuador, casa de estudio en la que presentó la tesis Representación social gay y trans. Incidencia del discurso heterosexista.

Que la OMS haya declarado o eliminado la transexualidad de la lista de enfermedades mentales es un avance histórico para la población trans. Esto implica que ahora a las personas trans no les exija pasar por un examen psicológico para iniciar procedimientos médicos”, explicó en entrevista telefónica con la Agencia Venezolana de Noticias (AVN).

Rojas puntualizó que con esta nueva clasificación, la transexualidad pasa al capítulo de las disfunciones sexuales y manifestó que hay respuestas positivas por esta decisión de la OMS que dignifica a la población trans.

El investigador indicó que de acuerdo con el más reciente estudio realizado por The Williams Institute en colaboración con American Foundation for Suicide Prevention, la tasa de suicidio en las personas trans es de 40%.

Señaló que esto se relaciona con las situaciones adversas a las que se enfrenta esta población, como es el caso de la violencia familiar, deserción escolar —hecho que muchas impulsa a los trans a hacer trabajo sexual—, la falta de disposición para que puedan acceder a servicios básicos de salud, créditos y la discriminación en la mayoría de los sitios de trabajo.

Falta de políticas públicas

Rojas también se refirió a la falta de políticas públicas para generar espacios que permitan garantizar los derechos de la población transexual en el mundo.

A su juicio, los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) deben tomar las recomendaciones de estos organismos e implementarlas.

“Los Estados partes deben legislar a favor de la identidad de género y deben proteger a todos los modelos de familias; y esto incluye aceptar los derechos de las parejas del mismo sexo para que puedan casarse, que puedan tener derecho a la adopción. Hay que ser cónsonos”, dijo.

Agregó que igualmente es fundamental la educación y sensibilización en todos los sectores de la sociedad y abogó por la unión dentro de las organizaciones de la comunidad LGTBI (Lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales).

Avances

El periodista también destacó el caso de países que han mostrado avances significativos en sus legislaciones, como por ejemplo Alemania, Australia, India, Nepal, Colombia, Nueva Zelanda, Canadá, Estados Unidos y Argentina (uno de los más avanzados en América), entre otros.

Mencionó, además, el caso de Chile donde justo esta semana la comisión mixta del congreso aprobó incorporar a niños y niñas menores de 14 años para que puedan cambiar el nombre y sexo en los documentos, avance que guarda relación con el proyecto de Ley de Identidad de Género que se adelanta en ese país suramericano.

“Esto es un cambio importantísimo en la región y, especialmente, en Chile”, celebró.

Rojas comentó que la comunidad LGTBI ha mantenido una lucha durante años que ha sido progresiva y paulatina. Recordó que el primer gran logro fue el 17 de mayo de 1990 cuando la OMS eliminó la homosexualidad de su clasificación internacional de enfermedades y fue excluida de la lista de trastornos mentales.

Para el investigador el rol de la sociedad es indispensable en aras de promover el respeto en la comunidad LGTBI.

“La sociedad tiene que entender que no existe tal cosa como dos únicas formas de ser y estar en el mundo que ser heterosexual, sino que existen otras humanidades que vivimos y existimos y que el fin último es la aceptación y la igualdad de derechos y de respeto. Jamás exigimos que sean tolerantes con nosotros, exigimos que nos respeten”, enfatizó.

Esta nueva clasificación de la OMS se presentará en la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2019 para la adopción de sus estados miembros y entrará en vigencia en 2022.

Fuente: avn

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