Que le metan la lupa a las mafias de los puntos de venta

En medio de la actual coyuntura económica y política, todo el mundo quiere “pescar en río revuelto” y hacerse millonario, hay una sed terrible o vorágine por amasar una fortuna, a costa de los pequeños comerciantes y consumidores, situación que aprovechan las “mafias” para hacerlo en “un cerrar y abrir de ojos”.
Manejar la oferta y la demanda para salir rápido del producto, los precios cambiantes

“Las mafias” de los puntos de venta es una de ellas. Uno se dirige a los bancos a tramitar, con su respectiva documentación como es el rif, patente de industria y comercial y todo lo relacionado con la permisología, un dispositivo electrónico y allí le exigen montos que oscilan entre los 200 y 300 millones de bolívares.

“Lo dejan a uno neutralizado y cómo invertir semejante dineral en un instrumento de pago”, dijo Pablo Antúnez. “Y para uno sobrevivir, aunque tenga algún otro empleado, debe alquilar un punto de venta que te cobran entre 10 y 12 por ciento”.
Al final de todo ese asunto, eso incide en el costo de los alimentos y demás rubros, y considera, el pequeño comerciante, que la Sudeban tiene que “meter la lupa a los bancos y hacer la actividad económica más fácil”.
Apuntó que el gobierno habla de la economía y el incentivo del pago electrónico, pero el meollo del asunto está en la disponibilidad de los puntos de venta.
Además, los grandes proveedores o mayoristas es otro de los enemigos de los comerciantes. Comprar un saco de yuca directamente al productor, te sale entre un millón y un millón quinientos mil bolívares, pero si cae en manos de esos señores, debe soltar la bicoca de seis millones de bolívares, apuntó.
Igualmente resulta con el pago del flete y el costo de las bolsas plásticas. Un paquete de 100 unidades tiene un valor de 2 millones 800 mil bolívares, y cada bolsita te cuesta 28 mil bolívares. Resulta entonces que el margen de ganancias no llega ni al 30 por ciento como dice la ley, apuntó el informante.
Añadió que la idea es comprar y salir rápido de la mercancía. Los precios son cambiantes y casi a diario. Uno invierte un dinero en un producto y mañana tiene otro. Y para seguir en la actividad económica, debe desembolsillar más dinero.
Hay que poner en práctica la oferta y la demanda. “Yo trabajo en Las Delicias y atiendo un negocio en Campo Alegre. Ofrezca buenos precios para que tener una mejor clientela”, dijo. Mientras el kilo de queso, aunque su precio en las queseras es de 600 mil bolívares y la cadena de comercialización, me lo coloca en 1.500.000 bolívares, lo vendo en 1.800 mil bolívares. Le gano poco, pero salgo rápida del rubro. No se queda frío.
Igualmente sucede con las hortalizas. Los precios en los pequeños comerciantes son más bajo y se ofrecen mayores oportunidades a los consumidores, indicó.
Por su parte, Narayza Suárez agregó que los proveedores especulan con los precios y la inflación “se come” lo poco que uno gana. “Yo mantengo buenos precios para tener mayor demanda de clientes”.
Comentó que el kilo de tomate lo vende en 980 mil bolívares; yuca, en 170 mil bolívares en kilo, cebolla, en 320 mil; papas, 980 mil, y si comparamos esos precios en otros negocios, pues aquí es rentable. La ganancia es poca, pero lo importante es que el producto no se quede aquí, lo importante es salir de el lo más pronto posible.

Luis Antonio Quintero-elsiglo
Fotos-Denys Sánchez

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