La infancia es la más vulnerable a la descomposición social

Los niños que permanecen en situación de calle, ha llegado a convertirse en una verdadera problemática que preocupa tanto a la ciudadanía en general, como a las entidades de gobierno que deberían encargarse de asistir a esta población considerada como vulnerable.
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Es importante comprender que los infantes que hacen de la calle su sitio de estancia perenne, para dormir, comer, y convivir con las demás personas, no están allí por gusto, sino porque situaciones familiares de toda índole los llevaron a esas condiciones de abandono.

Sin embargo, Aimara Aguilar, directora de Sapanna, explicó que no siempre se debería tener compasión por ellos, sino que por el contrario, la idea es ejercer fuerza para lograr la recuperación de esa parte de la juventud que se está perdiendo en las calles.
A propósito de ello, Aimara Aguilar comentó que se están llevando a cabo una serie de actividades que tienen como objetivo el abordaje de los menores de edad para ser rescatados de las calles, tratados bajo un estricto régimen con vigilancia multidisciplinaria con la firme convicción de reinsertarlos en la sociedad como jóvenes íntegros.
Aguilar consideró que ese dilema social sobre el estilo miserable de vida que llevan las personas que hacen de la calle su hábitat natural, en este caso menores de edad, se debe, no a hechos aislados de cada caso, sino a la evidente descomposición social que se percibe hoy en día.
La directora del ente de protección a los niños, niñas y adolescentes, comentaba en cuanto a cifras, que la mayoría de los niños que eran rescatados en el marco del operativo de abordaje de Abrigo y Protección, provienen del municipio Diego Ibarra de Carabobo, mientras que los que son propios del estado Aragua, en general se encuentran en el municipio Girardot.
El plan de abordaje de Abrigo y Protección, que tuvo lugar en diferentes sectores del municipio Girardot durante el pasado viernes, se dedicó al rescate de niños, niñas, adolescentes, adultos y adultos mayores que habitan en las calles.
PROCEDIMIENTO DE ABORDAJE
Aguilar explicaba que no todos los niños que están en las calles, son propiamente de la calle, es decir, que existe una clasificación para entender si tienen familia y hogar, si son escolarizados o si no lo son.
Aquellos que son “de la calle”, carecen de protección familiar, los trabajadores “de la calle” generalmente tienen familia pero trabajan en la calle para ayudar a la manutención del hogar, por lo que cuentan como población no escolarizada.
Finalmente, los trabajadores “en la calle”, son niños, niñas y adolescentes que están cumpliendo con sus deberes educativos, pero en sus tiempos libres se dedican a las labores informales en las calles.
De la misma forma, explicó que una vez que se realiza el abordaje, se entra en la fase de “triaje”, donde se realiza la exhaustiva investigación del componente familiar de los niños, a fin de determinar si es sano que regresen con sus padres o deben ser colocados en alguna casa abrigo.
En primera instancia, son colocados en una casa abrigo mientras se hacen las averiguaciones pertinentes, quedando a cargo del Concejo Municipal de la Defensa de Niños, Niñas y Adolescentes, que durante treinta días será el encargado de buscarle solución al proceso.
De determinarse que las familias de las que provienen los menores no cuentan con las condiciones mínimas para que pueda considerarse como aptas para que puedan desarrollarse de manera feliz, entonces son puestos en “colocación”, término que hace alusión a la adopción.
Una vez que son puestos en colocación, los padres biológicos pierden la custodia y toda patria potestad sobre sus hijos, hasta que logre conseguirse alguna familia que cumpla con los requisitos para solicitar la adopción.
Cabe destacar que en este proceso entra en juego la figura de hogares sustitutos, que son aquellos donde se considera que los niños están resguardados y son tratados con amor, todo eso bajo la estricta supervisión de un trabajador social.
PROBLEMÁTICA EN CIFRAS
Aimara Aguilar explicó que en los municipios donde se está llevando a cabo el operativo de abordaje, destacan Girardot, Zamora y Mariño, de los que provienen 60% de los abordados. 70% pertenece a Girardot, mientras que el 34% de los casos son originarios de Zamora, Mariño y otros estados; “pero la joya de la corona se la lleva Mariara”, destacó Aguilar.
De los 365 abordados, 174 son niños y de los 132 abrigados 16 son menores de edad. Cuando se habla de abordados, quiere decir que los funcionarios de Sapanna se apersonan en el lugar e intentan rescatar a los menores, y cuando se habla de abrigo, es cuando ya se logró ese rescate.
En general quedó claro que esos pequeños que es costumbre observar pidiendo dinero en las calles, durmiendo en las aceras y comiendo de la basura, generalmente lo hacen porque posiblemente sean obligados a eso.
En muchas ocasiones esto produce que se organicen en pandillas que al poco tiempo pueden convertirse en bandas delictivas que amedrenten a la población, por lo que la directora del Sapanna hace un llamado a no colaborar con ellos en el ámbito caritativo o por “lástima”, sino, por el contrario, invita a formalizar la denuncia ante los organismos competentes, para que posteriormente Sapanna o el Cdmna se encarguen de su pronta atención.
Cuando vemos a los infantes padeciendo los embates de una vida dura, expuestos a múltiples riesgos y peligros que atentan contra su vida, quizás desarrollemos sentimientos de empatía con estos seres, sin embargo, no siempre es así.
Esto lo explicó con detenimiento Aimara Aguilar, al explicar que generalmente cuando llegan a ese estado es porque han tenido que sobrevivir en un ambiente hostil, y ven en la calle un refugio para sobrevivir.
Es importante conocer que una vez que se realizan los abordajes y abrigos a los niños y adolescentes, los padres biológicos tienen el derecho de visitar a sus hijos en los centros donde estén abrigados, siempre y cuando el concejo de defensa así lo determine, pero la mayoría de las veces esas visitas no ocurren.
En cuanto a ello, contó una anécdota sobre una menor que está recluida en uno de los centros especializados para la atención de este tipo de casos, quien todos los días espera la visita de su madre de manera infructuosa.
Al indagar el porqué sigue existiendo esta esperanza, Aguilar explica que ocurre porque, a pesar de lo que pueda ocurrir en el entorno familiar, la relación entre madre e hija siempre va a seguir conservándose intacta, a pesar del posible maltrato que pueda recibir por parte de su progenitora.
Esto indica que a pesar de la psicología, la ciencia o las normas, el amor siempre es y debe ser preponderante en la hora de abordar y rescatar a los niños que viven en esas precariedades, indiferentemente si son de la calle, o trabajan en ella.

ANDRESSA GARCÍA (pasante) | elsiglo

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