Dos mujeres explican todo lo que quieres saber sobre el sexo femenino

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Aunque la mayoría de personas sabe qué es una vagina, dónde está y para qué sirve, suele tener un conocimiento escaso acerca de esta parte del cuerpo femenino. Al menos eso es lo que aseguran dos doctoras, Nina Brochmann y Ellen Støkken Dahl, coautoras del exitoso libro ‘The Wonder Down Under’.

Este volumen tiene como objetivo explicarle a la gente todo lo que siempre quiso saber sobre la vagina pero no se atrevió a preguntar, desde lo que realmente sucede en el clítoris hasta si el punto G realmente existe.

“Una nueva hipótesis es que el punto G no es algo físico aislado del resto de la vagina, sino que simplemente es una parte interna profunda del clítoris que se estimula durante el sexo”, aseguran las expertas.

La mejor posición para que ellas tengan un orgasmo es la técnica de alineamiento coital, que es una variación de la postura del misionero

“Hemos sido educados para creer que el clítoris, el lugar de todo placer sexual femenino, es aproximadamente del tamaño de una uva pasa, pero la verdad es que este pequeño botón es solo la punta de un iceberg, una pequeña parte de un órgano grande y extraordinariamente sensible que se extiende profundamente en la pelvis de una mujer”, añaden en ‘Femail’.

El mito del himen

Igual que el clítoris no es una parte aislada del sexo femenino, tampoco lo es el punto G. Asimismo, las doctoras echan por tierra el tabú del himen como prueba de virginidad: revelan que no existe un “señal física” que determine si una mujer ha mantenido ya relaciones sexuales.

“Desde la Edad Media nos han dicho que las mujeres nacen con un himen, una especie de sello sobre la vagina que se rompe cuando una mujer mantiene relaciones sexuales por primera vez. El sangrado que luego supuestamente tiene lugar se ha usado como prueba de virginidad. De hecho, en India, Oriente Medio y muchos otros países, esto todavía se realiza”.

El punto G no esá aislado del resto de la vagina: simplemente es una parte interna profunda del clítoris que se estimula durante el sexo

Sin embargo, las autoras aseguran que no existe un “prueba” física que actúe como una prueba absoluta de que una mujer nunca ha tenido sexo vaginal.

El malentendido consiste en que aunque muchas mujeres nacen con himen, no todas son iguales. “El himen es sólo un borde de tejido en la abertura vaginal, que se forma como consecuencia del desarrollo del útero. “Y tiene un agujero en medio, es como un donut”.

Si existe un orificio, ¿por qué algunas mujeres sangran en su primera relación? “Podría deberse a que su himen no es tan elástico (lo cual es normal), o debido a los nervios de los primeros encuentros, que pueden provocar pequeñas abrasiones en sus paredes vaginales”.

En definitiva: no hay un examen médico que pueda determinar si una mujer es virgen o no con certeza.

También descubrieron que la píldora no hace subir de peso a quien la consume. “En realidad, la verdadera causa de subir de peso podría ser que muchas mujeres engordan cuando encuentran pareja, que suele ser el momento en que comienzan con este método anticonceptivo”, aseguran.

La mejor posición para el orgasmo

En cuanto a la mejor postura para obtener el orgasmo femenino, las expertas aconsejan la técnica de alineamiento coital, que consiste, básicamente, en una variación de la postura del misionero, pero que en lugar de penetrarla, el hombre se desplaza unos centímetros más de forma que se apoya en los hombros de la mujer, facilitando así la estimulación del clítoris con su pene. Las piernas de ella permanecen rectas mientras que él las rodea con las suyas, aunque cabe la posibilidad de que ella también rodee al hombre con sus extremidades inferiores. En lugar de realizar un movimiento de dentro hacia afuera, como en el sexo vaginal convencional, se realiza un movimiento de arriba abajo.

Las autoras decidieron escribir el libro porque consideran que existe una gran confusión y desinformación acerca de las mujeres y la salud sexual. Comenzaron a analizar los mitos y las ideas erróneas sobre la anatomía femenina, y fueron tantos que se vieron impulsadas a recopilar toda la información en una publicación.

El paciente podría superar su disfunción si tiene la información correcta. “Si ni siquiera se plantean si pueden ser homosexuales, perderán mucho tiempo con un tratamiento ineficaz”, añade. Hackett recomienda a los médicos del mundo que sean “discretos” para no ofender al paciente.

Numerosos psicólogos comparten la idea de este estudio, que una persona homosexual sufrirá disfunción eréctil si no acepta su condición y trata de negar quién es realmente. Lo intentan con una mujer por activa y pasiva, cuando en realidad están con el género equivocado.

Fuente: El confidencial

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