“Alertada por los zamuros encontré muerto a mi hijo”

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“A Yenderlis Eduardo Pacheco Naranjo lo encontré muerto en el cerro de La Colina de Curiepe en Las Tejerías del municipio Santos Michelena, gracias a que unos zamuros sobrevolaban la zona y como mi hijo estaba desaparecido, la presencia de esos pájaros negros me pareció sospechosa, situación que me obligó a trasladarme al sitio, encontrándome con semejante escena dantesca, allí estaba mi muchacho”, dijo Yelitza Naranjo, madre de la víctima.
Yenderlis Eduardo Pacheco Naranjo, muerto

Con el rostro humedecido por sus lágrimas y con el pulso tembloroso, en medio de una crisis de nervios, manifestó: “mi hijo salió a una fiesta la noche del viernes pasado y al día siguiente lo vi en la mañana”.

Yelitza Naranjo, madre del joven, imploró justicia

“Serían las seis de la mañana, se bañó, comió y después se dirigió a un sitio desconocido. Luego no tuve conocimiento del paradero y ante ese caso, comencé a indagar por todos lados”, agregó.

“Lo anduve buscando por los centros asistenciales, comandos policiales y oficinas del Cicpc, así como también en la Guardia Nacional sin ningún resultado favorable. Yo estaba muy desesperada”, dijo.

Comentó que en medio de su tristeza le pedía a Dios que la ayudara a encontrar a Pacheco o al menos una pista para ubicar su paradero.

De tanto andar por ahí buscando a su hijo en los caminos verdes o sitios donde botan cadáveres, giró su mirada hacia el cerro y observó una bandada de zamuros que sobrevolaba la zona. Fue como un asunto de superstición.

“Ni corta ni perezosa, presintiendo lo peor, me acerqué hasta ese lugar y en un paraje solitario, visualicé el cuerpo de una persona. Tras inspeccionarlo cuidadosamente vi que era mi hijo”, dijo.

Añadió la denunciante que a Yenderlis Pacheco lo localicé desmembrado y decapitado, en avanzado estado de descomposición y de inmediato denuncié el asunto en el Cicpc de Las Tejerías.

“Desconozco quién o quiénes cometieron semejante crueldad. El no tenía enemigos pendientes ni mucho menos líos con la justicia. Se ganaba la vida vendiendo yuca en el pueblo de Las Tejerías”, adicionó la madre.

Ahora el caso está bajo averiguación de los funcionarios de Homicidios de La Victoria y los dolientes están a la espera que el caso no vaya a quedar en el baúl de los recuerdos como otro asunto más.

 

LUIS ANTONIO QUINTERO | elsiglo
fotos | DENNYS SÁNCHEZ

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