Mujer planificó el asesinato de su tía y primo para quedarse con una casa

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Una mujer, “encompinchada” con varios delincuentes a los cuales les había alquilado parte de la vivienda de la discordia, decidió urdir un plan para asesinar a su primo y así apoderarse del inmueble que era una herencia familiar.

El director de la Redip central con su equipo de profesionales dio los pormenores del caso

En el plan también resultaron asesinados la madre del joven y su esposa. Su objetivo era quedarse con la casa sin necesidad de desalojar a quienes ocupaban su parte de la vivienda.

Las víctimas de este dantesco hecho que conmocionó a la ciudad quedaron identificadas como Jhoan Anthony Joseph Rodríguez, de 30 años de edad; su madre, Martha Josefina Rodríguez, y Marisol Sepúlveda Criado, su pareja sentimental.

Es importante recordar que estos tres cadáveres descuartizados fueron localizados enterrados en un terreno baldío de San Vicente, hallazgo que motivó la investigación cerrada exitosamente en tiempo récord, gracias a la mística y profesionalismo de los detectives al mando del comisario Leonardo Peña y el inspector jefe Ramón Duque, cumpliendo las directrices del comisario general de la Redip Central, Luis Ollarves.

En rueda de prensa, el comisario Ollarves ofreció detalles a la prensa de este crimen que asombra a la colectividad y que es muestra de la descomposición que afecta actualmente a nuestra sociedad.

Los detenidos quedaron privados de libertad

Recordó que los hechos se registraron el pasado martes 8 de mayo y que la denuncia de la desaparición de estas tres personas fue interpuesta ante la Subdelegación de Caña de Azúcar la mañana del jueves 17, por familiares extrañados de no ver a sus parientes durante una semana.

“Éstos manifestaron que Jhoan Anthony tenía días sin presentarse al taller donde laboraba, situación que llamó la atención y de inmediato se trasladaron a su residencia ubicada en el sector 23 de Enero, calle Ricaurte, donde no había rastro alguno de las personas”, dijo el jefe de la Redip. Comentó que el joven era un trabajador responsable que siempre notificaba a sus jefes cuando no iba a trabajar.

Ante la extraña situación, de inmediato se activó un equipo multidisciplinario de especialistas y realizaron un recorrido histórico reconstructivo, dirigiéndose las comisiones primeramente al trabajo del carpintero, para determinar la última vez que lo habían visto.

De allí se trasladaron a la residencia de la discordia, ubicada en el 23 de Enero, donde al llegar los sabuesos se percataron de un hedor peculiar y procedieron a tocar la puerta, percatándose inmediatamente de que la casa estaba limpia, todo en orden, pero los investigadores experimentados en la materia comenzaron a notar cosas sospechosas, como que los objetos de la sala no pertenecían a la familia desaparecida.

El jefe policial siguió relatando que “posteriormente se realizó un interrogatorio a vecinos y se procedió a poner en práctica las herramientas del trabajo de comparación genética, con posibles manchas de sangre, con luminol (ensayo criminalístico de orientación de sustancia hemática), además de análisis telefónicos, tomando las últimas llamadas del móvil, arrojando resultados positivos”.

Luego de esta fase se abrió la primera brecha: Stephany Alejandra Corredor Sánchez, de 23 años de edad, una de las inquilinas del segundo piso de la casa, a quien le alquiló Anna María Spanolli Joseph, de 30 años de edad.

La residencia donde hallaron los cadáveres

Esta mujer al parecer fue criada por su tía, dueña original de la casa, a cuya muerte la mujer llegó para reclamar herencia. Condescendiente, y sin saber que estaba sellando su trágico destino, el primo la autorizó a administrar la segunda planta, donde metió a las personas con perfil delictivo.

En medio del interrogatorio, Stephany Alejandra Corredor Sánchez finalmente comenzó a hablar y confesó detalles del abominable crimen en el cual se involucró con el objetivo de evitar ser desalojada de la segunda planta y probablemente pasar a ser propietaria del espacio.

Stephany relató que el asesinato ocurrió en la casa macabra y que la autora intelectual del crimen había sido Anna María Spanolli Joseph, quien para quedarse con la casa no dudó en planificar la muerte de sus familiares, siguiendo una propuesta de los “inquilinos asesinos”, quienes ejecutaron el crimen.

Las fuentes indicaron que luego de cometer el triple homicidio, en el cual utilizaron cuchillos y machetes, los cuerpos fueron descuartizados y las partes fueron quemadas y colocadas en seis bolsas negras.

Cabe destacar que los homicidas, para no ser descubiertos, subieron al máximo el volumen de un equipo de sonido, para dar a entender a la comunidad que habían una fiesta familiar, sin embargo, lo que estaba ocurriendo era un verdadero sacrificio humano, representativo de la descomposición social que nos afecta actualmente.

Muchos vecinos luego declararon que “la fiesta” les había resultado muy sospechosa. Cabe destacar que las tres víctimas fueron sorprendidas y amordazadas al llegar por separado a la vivienda.

Horas después, una camioneta de la Unión Coromoto llegó a la vivienda, donde introdujeron las bolsas y las trasladaron a San Vicente, específicamente a un sector conocido como Mary, donde enterraron los restos humanos.

Los asesinos retomaron su vida normal, limpiaron la casa y los nuevos dueños colocaron sus muebles y demás decoraciones hogareñas. Pero, como reza el dicho, no hay crimen perfecto.

LA NIÑA

Es importante indicar que la pareja de Jhoan Anthony Joseph Rodríguez y Marisol Sepúlveda Criado tenían una niña de 3 años, quien fue enviada a Caracas, donde sería vendida, pues era más valiosa viva que muerta.

La bebé, identificada como Carla Isabel Joseph Sepúlveda, fue rescatada por las autoridades en Petare, convirtiéndose en la única sobreviviente de la masacre.

Cabe destacar que la lista de implicados en este caso es larga. Además de Anna María Spanolli Joseph y Stephany Alejandra Corredor Sánchez, el comisario Leonador Peña identificó a los otros detenidos como Dorfray Ramón Albornoz, cónyuge de Spanolli Joseph; Leandro José Colmenares Méndez, de 19 años de edad; José Gregorio Sánchez Hernández, 21 años, dueño de la camioneta de pasajeros; y Mireya Sánchez, de 35 años, quien tenía a la niña en Caracas.

La camioneta de pasajeros donde trasladaron los cadáveres

Estas personas quedaron privadas de libertad ante el tribunal 4to de Control de la circunscripción judicial del estado Aragua, por los delitos de homicidio intencional con alevosía, asociación para delinquir, rapto, robo de vehículo y robo genérico.

A esta lista de detenidos se unieron varios sujetos vinculados con el crimen, tales como Álvaro Enrique Jiménez Pinto, de 25 años de edad, esposo de Corredor Sánchez; Rubén Darío Jiménez Pinto, quien ayudó a trasladar los cuerpos; Friennys Yusbelid García; Anthony Mathías Ernesto Figuera Mendoza; Richard Anderson Corredor Sánchez y un sujeto apodado “Maldito Jhon”.

La fosa donde fueron localizados los cuerpos

Asimismo, el inspector jefe Ramón Duque se manifestó complacido por la labor investigativa del personal a su mando, quienes resolvieron en tiempo récord este caso que causó gran impacto en la colectividad por sus características de crueldad, inconsciencia social y mentes macabras.

Es importante resaltar que las comisiones al mando de Duque siguen en la calle tras la pista del resto de los investigados en este horrendo crimen, en el cual tres personas inocentes, que incluso jamás se negaron a compartir la herencia, fueron asesinadas por uno de los pecados capitales, la codicia.

RAIZA VILLAFRANCA | elsiglo
fotos | FAUSTINO PÉREZ

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