El Gobierno tomó el control de Kellogg’s

El Gobierno venezolano tomó el control de la filial de la empresa estadounidense de alimentos Kellogg’s, luego de que este martes cesara sus operaciones por el acelerado deterioro económico del país.

Durante un acto de campaña para las presidenciales del domingo, en las que busca reelegirse, el mandatario Nicolás Maduro dijo que las autoridades reabrieron la planta y producirá en manos de “la clase obrera”.

Ante miles de seguidores en la ciudad de Valencia, Maduro denunció que el cierre busca “asustar al pueblo” en vísperas de los comicios, cuyos resultados no reconocerán Estados Unidos, la Unión Europea y varios países latinoamericanos.

“¡Imperialistas, oligarcas, a este pueblo no lo asusta nadie! Este pueblo tiene un presidente y un Gobierno que lo protege”, lanzó en medio de aplausos, y añadió que pedirá una orden de captura internacional contra los dueños y accionistas.

El fabricante de cereales cerró este martes las puertas de su factoría en Maracay, finalizando 57 años de actividades en el país, que durante años fue considerado un paraíso para empresas estadounidenses.

Aunque la firma dijo que la distribución de productos y el uso de la marca quedan suspendidos, Maduro enfatizó que “Kellogg’s va a seguir produciendo” y que el cierre es ilegal.

“Es una lástima que el sector privado no pueda operar abiertamente en el país ahora y Kellogg’s es una muestra”, reaccionó el encargado de negocios de Estados Unidos en Caracas, Todd Robinson.

PÉRDIDAS MILLONARIAS

La decisión sorprendió a los trabajadores -unos 300- que se encontraron con la reja de la fábrica encadenada y un aviso de cierre.

“Buscaremos retomar nuestras operaciones en Venezuela una vez que las condiciones del país así lo permitan”, indicó Kellogg’s en el texto enviado a AFP.

El cierre se suma al de otras multinacionales en los últimos años por la debacle del país, como las estadounidenses General Motors, Kimberly-Clark y Clorox. Otras, como Coca Cola y Colgate, han cesado temporalmente o recortado operaciones.

General Motors, principal constructor de automóviles de Estados Unidos y presente en Venezuela durante 69 años, tenía paralizada su planta antes de que el Gobierno la expropiara, decisión que llevó al despido de 2.700 empleados.

Las multinacionales lidian con millones de dólares de pérdidas ante un caos económico en el cual la moneda local, el bolívar, se ha devaluado 95% desde febrero. Por ello, Kellogg’s separó contablemente su negocio en Venezuela a fines de 2016 y “operaba como una empresa aparte”, explicó el comunicado.

En julio de 2017, la papelera Kimberly-Clark también fue intervenida tras cesar operaciones. Entonces, debió pasar a pérdidas unos 153 millones de dólares.

Además de la devaluación, la hiperinflación -que según el FMI alcanzará 13.800% en 2018-, la escasez de divisas que monopoliza el Estado y los controles de precios hacen que las compañías no puedan calcular con precisión sus ingresos en Venezuela.

Una docena de aerolíneas extranjeras emigraron desde 2014, por deudas que rondan los 3.800 millones de dólares.

DURO GOLPE A LOS TRABAJADORES

“Amaneció de golpe” para los empleados de las empresa Kellogg’s de Venezuela, ubicada en la Zona Industrial de San Jacinto, luego de que la mañana de este martes las puertas de la planta amanecieran cerradas con candado y un escueto comunicado en el cual la trasnacional cerraba oficialmente sus 57 años de presencia en Venezuela.

En el comunicado, que sorprendió a los empleados del turno de la mañana, la compañía informó que se había visto forzada a cesar sus operaciones en el país a partir de la presente fecha y que las liquidaciones estaban depositadas en las respectivas cuentas bancarias de los empleados, situación que causó angustia en la masa laboral.

La noticia se regó como pólvora encendida, divulgada por los trabajadores que recibían la guardia; les cayó “como un balde de agua fría”, repetían los empleados en las afueras de la emblemática planta en Maracay, cuya figura del “Tigre Tom” es prácticamente un símbolo aragüeño. Y en una actitud de molestia e incredulidad, los trabajadores exigieron la presencia de gerentes o directivos de la empresa para que les dieran explicaciones claras y extensas sobre el cierre que los deja en la calle.

Omar Rodríguez, quien laboró en esta compañía por 26 años, relató que al parecer, el proceso del cierre comenzó el viernes, pero nadie se dio cuenta de lo que venía; “el día sábado nos manifestaron que la empresa se paralizaría los días domingo y lunes, por supuestas actualizaciones en el sistema, sin embargo, esta mañana cuando me disponía a recibir mi guardia me encontré con esta sorpresa. Ahora nos quedamos sin trabajo, no nos queda de otra que pasar este trago amargo”, lamentó.

El comunicado, colocado en el portón principal, reza: “Por este medio informamos que alimentos Kellogg’s S.A. se ha visto forzada a cesar sus operaciones en el país con efectos a partir de hoy 15 de mayo 2018. En cumplimiento de las regulaciones laborales correspondientes, el pago completo de los salarios, beneficios y prestaciones sociales por la virtud de la terminación laboral ha sido debidamente depositado en las cuentas de nómina y de fideicomiso y prestaciones sociales de cada uno de los trabajadores de conformidad con la ley”; al leer este infausto papel, los trabajadores “cayeron de rollito”.

Cabe destacar que esta compañía tiene casi 60 años instalada en Aragua y a través de esas décadas ha generado miles de empleos directos e indirectos, además de ser considerada uno de los íconos industriales de Maracay.

Pero, lamentablemente, la historia cambió de la noche a la mañana, y ahora sólo quedan 400 trabajadores cesantes y a la deriva, dependiendo de las acciones que se presume tomará el Gobierno Nacional.

De hecho, el ministro del Trabajo, Néstor Ovalles, se hizo presente ayer en la planta para garantizar los derechos de los trabajadores, así como representantes de entes gubernamentales como el Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales (Inpsasel) y de la Defensoría del Pueblo.

Hasta el cierre de esta edición, ya se había convertido en noticia internacional que el Gobierno de Nicolás Maduro había tomado el control de Kellogg’s y prometía reactivar la planta, mientras que los alrededores de la empresa estaban convertidos en un bulevar, ya que todos los trabajadores, incluso con familiares, se mantuvieron en vigilia cuidando sus puestos de trabajo.

Es importante mencionar que el ministro del Trabajo no ofreció declaraciones a los representantes de los medios de comunicación al culminar su reunión dentro de la planta, a la vez que los representantes gremiales se mantenían a la expectativa de lo que ocurrirá hoy.

AFP| RAIZA VILLAFRANCA | elsiglo
fotos | JUAN CARLOS BENÍTEZ

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