La huella de ETA en el fútbol anuncia su fin

La actividad terrorista de ETA han salpicado en ocasiones al mundo del deporte, en concreto al fútbol. Uno de las 853 personas asesinadas vilmente por la banda durante su existencia fue el ex futbolista José Antonio Santamaría Vaqueriza.
Imagen referencial

El 19 de enero de 1993, ETA acababa con la vida del que fuera guardameta de la Real Sociedad con un tiro en la nunca cuando cenaba cono unos amigos en la sociedad Gaztelupe. El asesino, José Antonio Olarra, fue condenado a 28 años de cárcel.

Hace ahora 16 años, el 1 de mayo de 2002, ETA cometió un atentado con coche bomba en las proximidades del estadio Santiago Bernabéu antes de la disputa de un Real Madrid-Barcelona de semifinales de Champions. En esta ocasión, no hubo víctimas mortales. Unos días después, el 18 de mayo de 2002, la banda intentó colocar otro coche bomba con 40 kilos de explosivos junto al estadio de Vallecas, antes de un Rayo-Celta de la última jornada de Liga. El objetivo hacerlo estallar cuando pasase por delante un furgón policial. Finalmente, ETA no lo hizo.

Portada de MARCA tras la tregua indefinida de ETA en 1998

El 12 de diciembre de 2004, en el minuto 88 de un Real Madrid-Real Sociedad en el Bernabçéu, una llamada de ETA al diario Gara anunciaba que a las 21:00 horas iba a estallar un artefacto en el estadio Santiago Bernabéu, poco después de la hora prevista para el final del partido. Lizondo Cortés paró el partido y el estadio fue desalojado en pocos minutos. Finalmente, fue una falsa alarma.

El 8 de diciembre de 1990, seis policías nacionales murieron al explotar una bomba al paso del furgón en el que se dirigían al campo del Sabadell como parte de la seguridad del partido de Segunda entre el equipo catalán y el Málaga (un Ford Fiesta con 100 kilos de explosivos estalló a su paso a pocos metros del cuartel policial). El 24 de mayo de 1992, nueve personas resultaron heridas en Madrid cuando un Renault 11 aparcado en la calle Iván Vargas explotó al paso de la caravana policial que iba al Calderón para el partido Atlético de Madrid-Logroñés.

Bixente Lizarazu, ex futbolista francés de origen vasco del Athletic de Bilbao, reconoció en su autobiografía que fue extorsionado por ETA cuando era jugador rojiblanco durante la temporada 1996-97. Sus padres recibieron una carta de ETA en la que la organización le exigía el impuesto revolucionario al considerar que el dinero que ganaba con la selección francesa era capital robado al País Vasco.

Fuente:Marca.com

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