Guía casera para que te inicies en el mundo del BDSM

BDSM es un término creado para abarcar un grupo de prácticas y fantasías eróticas. Se trata de una sigla que combina las siglas resultantes de Bondage y Disciplina; Dominación y Sumisión; Sadismo y Masoquismo. Abarca, por tanto, a una serie de prácticas y aficiones sexuales relacionadas entre sí y vinculadas a lo que se denomina sexualidades alternativas.
Imagen referencial

También te puede interesar: El dogging: Sexo al aire libre

A veces, en el habla cotidiana, se utilizan las expresiones “sado” o “sadomasoquismo” para referirse al BDSM, aunque ambos términos resultan equívocos, en parte por tratarse de palabras creadas por la psiquiatría para definir enfermedades mentales y en parte, porque las prácticas abarcadas por el BDSM son variadas y admiten gran cantidad de manifestaciones diferentes.

Como práctica erótica el BDSM se apoya siempre en el consenso de los participantes y se distingue radicalmente del sadismo criminal.

Es muy bueno poder comprar muñequeras y máscaras de cuero, pero la mayoría de esas cosas son importadas y costosas, así que puedes someter a tu pareja con artículos fáciles de conseguir: la bufanda que te regalaron, las pinzas para la ropa o tu propia mano, ya que la realidad es, que muchas de las cosas se pueden improvisar con elementos de nuestra vida diaria.

BONDAGE

Hay diferentes aspectos dentro del juego BDSM. Uno de los más importantes tiene que ver con atar o restringir los movimientos de la parte sumisa. Para ello, lo más sencillo y económico es comprar cuerda de nylon. La puedes conseguir en cualquier ferretería o quincalla. Quizá no sea tan bonita cómo la cuerda de cáñamo o las muñequeras de cuero, pero cumple con su cometido y es bastante cómoda.

La práctica de Shibari (atar con cuerda) puede parecer bastante compleja pero hay un nudo muy sencillo, que permite atar a tu pareja por las cuatro extremidades, a los poste de una cama, por ejemplo.

Para realizar ese nudo, tan sólo hay que tomar la cuerda desde su centro y abrirla un poco dibujando un “M”.

Se toman las dos puntas y se dan tres giros hacia adentro, con las muñecas. Se forman dos espacios; júntalos y pasa por ahí la mano o pie de la sumisa. Empuja el nudo resultante hasta dejar bien apretado. Es importante que siempre dejes un espacio entre la muñeca de la sumisa y la cuerda lo suficientemente grande para que pase tu dedo. Así evitarás cortarle la circulación. Recuerda que este juego conlleva ciertos riesgos y debes ser cuidadoso para no lastimar. Para desatar, basta con tomar el extremo del nudo y jalarlo, para abrir nuevamente el espacio y sacar la extremidad. Cada que juegues con cuerda, ten a la mano unas tijeras de seguridad de punta achatada.

PRIVACIÓN SENSORIAL

Otro juego divertido, que va de la mano del Bondage, es la privación sensorial. Consiste en impedir que la sumisa haga uso de uno o más sentidos, para que se concentre más en las sensaciones de su cuerpo. Algo que se hace comúnmente es impedir que pueda ver y escuchar.

Recuerda que la imaginación es muy poderosa y pocas cosas pueden ser tan excitantes para una sumisa como estar atada, sin poder ver ni oír, a la espera de lo que tú hagas con su cuerpo. Por supuesto, puedes usar una bufanda para vendarle los ojos. Tú decides el estilo.

 

SENSORAMA

Hay una gran variedad de cosas que puedes usar para estimular el cuerpo de tu pareja. Entre ellos están la cera caliente, hielo o hasta un jengibre. Los Bedeesemeros suelen jugar con una rueda con piquitos que se llama Rueda de Wartenberg. Es un instrumento médico que usan los neurólogos para revisar la sensibilidad.

Pero si tu presupuesto no es muy alto, ve a la papelería y compra una ruedita que usan las costureras para marcar sus patrones (hay uno similar para repostería). Sólo ten cuidado, si no es de metal quirúrgico evita usarlo en la zona de los genitales.

Un clásico son las pinzas para la ropa. Pueden ser de plástico o de madera y las puedes colocar en los pezones y en los labios vaginales.

Si eres un poco más aventurero, compra en la farmacia una jeringa de 20 ml. Toma un cúter, caliéntalo con un encendedor y corta la punta en dónde se inserta la aguja. Con un lija, quita las asperezas y deja lo más parejo y liso que puedas (Recuerda que esto es un juego y no quieres lastimar a tu pareja). Acabas de construir un succionador de vacío para pezones. Colócalo sobre el seno de tu sumisa y jala el émbolo. El vacío chupara el pezón hacia adentro, creando una sensación bastante intensa. Para evitar que el émbolo vuelva a su posición original, puedes colocar una barrita de silicón en la parte trasera y fijarla con cinta. Mi sugerencia es que primero lo pruebes contigo, para que veas qué tanto debes jalar (antes de lastimar) y medir el tamaño del silicón. Puedes hacer una parecida con una jeringa de 10 ml para el clítoris.

IMPACTO

Y por supuesto, llegamos al juego de impacto. ¿Quieren una solución barata? Usen su mano. No hay nada más erótico que un clásico spanking OTK (Over the knee). Ordénale a tu sumisa que se ponga sobre tu regazo, que separe un poco las nalgas y suba las caderas, y dale las mejores nalgadas de su vida.

O haz que se ponga de rodillas, con el pecho apoyado sobre el piso y ponte detrás de ella. Con un movimiento firme, quítate el cinturón. El sonido hará que se le ponga la piel chinita.

Otra solución es que vayas a un mercadito y compres palitas de madera, de las que usan para cocinar. Son muy efectivas. Y si quieres darles un look más imponente, las puedes pintar con laca negra. Puedes comprar de varios tamaños, para las nalgas o el pubis.

Recuerda que esta práctica se basa en el respeto, la confianza y el consenso de los que participan y que la seguridad es responsabilidad compartida.

¡Diviértanse!

Fuente: Vice

Loading...