Oregon prohíbe la entrada a clases a los alumnos que no estén vacunados

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Los niños escolarizados en el estado de Oregón (EEUU) que no tengan su cartilla de vacunación al día no pueden ir a clase desde ayer. Así lo estipula una normativa estatal que pretende acabar con el problema de los padres que no vacunan a sus hijos poniendo en peligro su salud y la del resto.
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La autoridades estatales, como indican en la revista Newsweek, son las encargadas de notificar a los progenitores o tutores de los escolares que no están al día con las vacunas correspondientes a su edad de la situación de irregularidad en la que se encuentran. Mientras no lo solucionen, los niños no podrán acudir al colegio o instituto en el que estén matriculados.

Una medida que puede llamar la atención pero que cada vez es más común en Estados Unidos ya que son muchos los estados que realizan iniciativas de este tipo para fomentar la vacunación de los menores. La resolución de Oregón de prohibir a los niños acudir a clase funciona.

En 2017 se enviaron 30.000 cartas comunicando a las familias la falta de vacunas y fueron un total de 4,646 niños los que se quedaron sin ir a clase hasta que se pusieron las dosis que les faltaban. Las autoridades, según recoge Iflscienc!, espera que este año sean menos.

Esta directriz estatal se aplica tanto a los alumnos de centros públicos como privados y que solo pueden eludir quienes cuenten con una ‘exención”. Ésta suele darse habitualmente por razones médicas en casos muy concretos en los que recibir la vacuna puede ser perjudicial para el niño y en los que se considera que en su caso la mejor protección es lo que llaman ‘principio de inmunidad colectiva’. Es decir, si los demás se vacunan, ellos quedan protegidos en cierta manera.

Más difícil es conseguir una exención no médica alegando razones personales, religiosas o filosóficas. Quienes la solicitan suelen esgrimir argumentos como la, a su juicio y de algunos movimientos en contra, falta de eficacia de las vacunas. Aunque son pocos los que consiguen que su petición sea aceptada.

Datos oficiales registrados en 2016 recogían que uno de cada diez niños a lo largo del mundo estaba sin vacunas. El crecimiento del movimiento ‘anti-vacunas’ tiene parte de culpa, pero existen otros factores como la falta de recursos. Es importante recordar que no en todos los países el Gobierno se hace cargo del pago de las dosis.

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En España, por ejemplo, el calendario de vacunación y las vacunas que incluyen cambia constantemente. Y algunas consideradas esenciales por los pediatras quedan fuera de la cobertura de la sanidad pública por lo que su administración corre a cuenta del bolsillo de los padres.

Fuente: Informe21

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