Madre pide justicia por la muerte de dos hijos a manos de policías

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El calvario de Zoraida Mejías comenzó hace un año y seis meses cuando en su casa y delante de ella mataron a su hijo, Irwin Beaumont. El primer disparo lo recibió en el glúteo derecho. Otro fue en el costado, pero antes de eso un policía apuntó a la cabeza de la mujer con su pistola. El otro funcionario que mantenía sometido a Irwin le advirtió a su colega: “No le dispares que esa es la mamá”.
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Los minutos transcurrían y la angustia estremecía a Mejías que veía cómo se escapaba la vida del segundo de sus cinco hijos.

En ese momento, otro uniformado le recomendó a su compañero que mantenía a Irwin en el piso con las manos entrelazadas y pisadas por un pie: “Vamos a llevárnoslo”. Pero otro le indicó “dale un coquero”, es decir, un tiro en la cabeza, según recuerda.

Cuando parecía inminente el asesinato del hombre de 22 años de edad, otro funcionario se la llevó al baño y le dijo: “Te quedas allí encerrada, maldita”. Desde su cautiverio, Mejías oyó decir a Irwin: “Mami, estoy vivo. Mami, te amo”. Cuando los policías vieron que aún estaba con vida, un funcionario expresó: “Este maldito está vivo, métele otro disparo mientras llega Experticias”. Y lo mataron de un tiro en el pecho.

El sufrimiento de la mujer se prolongó cuando el policía que la encerró le preguntó: “Estás clara por qué se murió ese maldito”. Las expresiones de los funcionarios golpeaban el corazón de Mejías. Uno que entró a la casa le dijo: “Es triste y lamentable, pero la orden que había era matarlo”.

También tuvo que oír cuando el autor de la muerte de su hijo llamó a su superior: “Jefe, acabamos de matar a Irwin”. La respuesta fue: “Te felicito, prepárate que vas para un ascenso”.

Fuga de presos. Irwin Beaumont formó parte de los siete detenidos que en abril de 2016 se fugaron de la subdelegación del Cicpc de El Valle. Antes de evadirse mataron a tres funcionarios de esa unidad.

Irwin se mantuvo cuatro meses oculto y contactaba a su mamá por teléfono, pero el 7 de agosto se presentó a la casa en el barrio San Andrés de El Valle. Desayunó a las 8:00 am y dos horas después entraron los policías.

Mejías recordó que a raíz de esa fuga la llevaron al Cicpc de El Paraíso y luego a la sede principal del organismo, donde los policías la halaron por los cabellos, le dieron cachetadas y patadas porque ella no decía si él la había llamado. La apuntaron con una pistola y amenazaban: “Te voy a matar, maldita”.

Irwin tenía seis meses detenido por su presunta implicación en el homicidio de un hombre apodado Revoltillo. “Si mi hijo no se hubiese fugado hubiese quedado en libertad plena, porque se determinó que él no fue responsable de ese homicidio; pero la libertad plena post mortem ocurrió siete meses después que muere”, explicó.

Una muerte anunciada. El 19 de julio de 2017 Zenaida Mejías y el tercero de sus hijos, Enyerber Beaumont, no fueron a trabajar debido a las guarimbas que había en la ciudad.

Al verla, su hijo le pidió la bendición y le dijo: “Ma, ¿adónde vas?”, y ella le indicó que iba a comprar algo para la comida, pero cuando estaba en el local adquiriendo alimentos oyó el rugir de las motos de funcionarios de PNB. Fue así como Mejías recordó que el día en que mataron a Irwin, en la casa estaba Enyerber y uno de los policías le dijo a él: “Antes de un año venimos por ti”.

La preocupación comenzó cuando el joven de 25 años de edad no llegó ni contestó las llamadas. Lo buscaron en puestos de PNB sin resultados, pero una hermana de Mejías le dijo que Enyerber estaba en el Hospital de Coche”. Al llegar a Emergencia les indicaron que a la morgue fueron ingresados 5 cuerpos no identificados. Por fotografía Mejías reconoció a su hijo. Lo mataron de un tiro en el pecho. La PNB alegó enfrentamiento.

En 7 meses el expediente del caso no ha llegado a la Fiscalía 125º, mientras que el de Irwin fue enviado incompleto a la fiscalía 81º. Zenaida Mejías pide justicia en el caso de sus dos hijos y los hijos de las madres que están pasando la misma situación.

“No los quiero muertos, los quiero presos. Lo que quiero es justicia. No tengo vida. No creo que quien haya pasado por esto tenga vida”, dijo.

El operativo

El nombre de Enyerber Beaumont no figura en la información suministrada a los medios de comunicación el 19 de julio de 2016 por PNB. Sin embargo, en la nota de prensa se indica que ese día murieron 8 hombres incluyendo un niño de 10 años de edad en presuntos enfrentamientos con el FAES en los barrios Los Cardones, San Andrés y Bruzual de El Valle. Esos hechos ocurrieron la mañana y la tarde de ese día.

El menor de edad vivía en la casa de un vecino de Los Cardones, en vista de que los padres lo abandonaron. Vecinos dijeron que vieron cuando PNB se llevó al pequeño por un callejón y lo subieron a una patrulla. Luego ese organismo informó que portaba una granada que le estalló. La información aportada por PNB indica que en los enfrentamientos murieron 8 integrantes de la banda Los Manolos.

Uno de los fallecidos fue identificado como Carlos Eduardo Palma Dudamel, de 23 años de edad, y en esa oportunidad sus familiares negaron la versión suministrada por Polinacional. Ese organismo indicó que vecinos se acercaron a ellos para informar que, dentro de un auto gris, había miembros de la banda Los Manolos y al dirigirse a la escalera 3 del barrio Los Cardones, 5 hombres bajaron del vehículo y se enfrentaron a los uniformados.

Fuente: El Nacional

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