Filipinos viven ”una pesadilla” luego de la erupción del volcán Monte Mayón

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Edna Orila, esposa de un campesino filipino, explica cómo se abre camino entre las heces humanas para encontrar un lugar donde dormir en la minúscula habitación que comparte con otros 55 evacuados cuya vida se vuelve a ver trastocada por el volcán Mayón.
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El majestuoso volcán que domina esta región al sureste de Manila, también afectada cada año por tifones mortales, escupe nubes de humo gigantes y lava incandescente desde hace casi dos semanas. Célebre en Filipinas por la casi perfección de su cono, el Mayón culmina a 2.460 metros y es considerado como el más inestable de los 22 volcanes filipinos en actividad.

Orila, de 53 años, dice que es una “evacuada desde que nació”. Obligada a huir regularmente de la granja de su familia situada a siete kilómetros del cráter del Mayón, vive una pesadilla recurrente.

“Esto es horrible. Estamos hacinados con desconocidos. Hay niños, hay ancianos”, dice a la AFP en el patio de una escuela en Guinobatan que sirve de refugio de emergencia para los evacuados.

Las autoridades impusieron una zona de exclusión en torno al volcán, temiendo una inminente erupción peligrosa. Más de 77.000 evacuados se amontonan en refugios abarrotados, donde posiblemente tendrán que pasar meses enteros.

Quienes no fueron evacuados respiran cenizas volcánicas que provocan infecciones respiratorias, explican a la AFP las autoridades sanitarias.

El Mayón proyecta en el aire hasta a cinco kilómetros de distancia nubes de cenizas que transforman el día en noche. Los tejados y los árboles están cubiertos de blanco y la gente se protege la cara con máscaras improvisadas mientras intenta continuar con sus ocupaciones diarias.

Pero la situación es mucho peor en los centros de evacuación. Hasta 80 personas viven en una sola habitación inicialmente destinada a 20 escolares, compartiendo urinarios, a menudo sin verdaderos retretes.

Fuente: El Diario de Caracas

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