Niña de 5 años y su padre murieron tras ser impactados por disparos

Una ráfaga de disparos se escuchó en la tarde del martes en el sector 12 de la urbanización Las Palmitas, al sur del estado Valencia, cuando un sicario asesinó a Robert Alexander Balanta (32) y a Yahilin Aleska Balanta, de cinco años, su hija.

Sentada en una de las bancas que rodea la morgue Yenifer Balanta, hermana del infortunado, no hacía más que recordar sus cualidades, trabajador, honesto, responsable, buen padre, cristiano, “no se metía con nadie”, se dedicaba a reparar electrodomésticos. Un allegado a la familia interrumpió su discurso para relatar lo poco que sabía sobre el homicidio.

Mientras la víctima le tomaba fotografías a su hija en el frente de su vivienda, un vehículo Ford, modelo Fiesta Power, negro, se detuvo junto a ellos, un joven descendió, sacó a relucir un arma de fuego y les disparó en reiteradas oportunidades. Una vez perpetrado el crimen huyó, los testigos aseguran que dentro del carro lo esperaban tres compinches.

Después de escuchar las detonaciones, los habitantes de la casa salieron para saber qué había ocurrido, la escena no podía ser peor, sobre el pavimento permanecía el cadáver de Robert, tenía ocho impactos de bala en el cuerpo. La pequeña respiraba, la sangre que emanaba de su cuello y cabeza fluía en abundancia.

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Los parientes de la menor la trasladaron hasta la Policlínica Las Industrias de Flor Amarrillo, en Valencia, donde los médicos de guardia certificaron su deceso.

Fuente: La Verdad

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