El bot antinazis que Twitter ha baneado al ser denunciado… por nazis

La lucha de Twitter contra los perfiles de plataformas e individuos que propagan contenido de odio es un tema que ha sido harto comentado durante 2017. Acusados por los propios usuarios de la plataforma de no estar realizando todo lo que debieran para erradicar los perfiles nocivos, la propia red social se comprometió a endurecer sus medidas. Parece que así ha sido, aunque quizá no de la manera que uno podría esperar.

En un artículo publicado por Yair Rosenberg en el New York Times, un judío que ha vivido de manera cercana el movimiento antisemita que se ha estado viviendo en Twitter durante los últimos tiempos –especialmente en Estados Unidos–, cuenta cómo él y un seguidor suyo desarrollaron un bot para dar caza en la plataforma a los perfiles que suplantan la identidad de personas de minorías religiosas con el fin de ridiculizarlas. Mediante una imagen de perfil falsa y una biografía inventada, estas cuentas se dedican a postear de manera constante contenido pro-nazi, violando así las normas de uso de Twitter.

¿Por qué, Twitter?

Según narra Rosenberg, gracias a una base de datos curada a mano el bot (@imposterbuster) era capaz de unirse a conversaciones donde estos perfiles realizaban comentarios de carácter antisemita, intentando así exponer el engaño que suponía la cuenta. Los trolls, enfadados, comenzaron entonces a cambiarse de nombre o irse a sus propias cuentas para continuar la actividad desde allí. En cualquier caso, la actividad de este bot era una presencia poco grata para ellos.

Para librarse de la incómoda sombra que proyectaba de esta herramienta, los usuarios tras los perfiles falsos comenzaron a denunciar al bot por acoso, lo cual llevó a que fuese suspendido por la plataforma en abril de este año. Afortunadamente, pudieron volver a reactivarlo, aunque no por mucho tiempo. Este mismo mes Twitter ha vuelto a suspender la cuenta, y esta vez ha dado una respuesta negativa ante las explicaciones pertinentes para que esta volviese a estar operativa. Como explica Rosenberg, las razones que Twitter ha dado para ello son ciertas, pero no por ello menos absurdas, puesto que las reclamaciones realizadas en cuanto a spam o respuestas y menciones masivas habían sido realizadas por neonazis que ya estaban incumpliendo las normas impuestas.

La amenaza real, aparentemente, no eran estos trolls –quienes continúan hoy vagando por la plataforma sin objeción– sino el esfuerzo por combatirlos.

Un problema sin solución (todavía)

Mientras que desde Twitter afirman estar endureciendo las medidas para identificar a los perfiles que hacen un mal uso de la plataforma –y hay indicios de que así está siendo–, estos se antojan insuficientes para un lugar en el que el acoso ha pasado a formar parte del día a día. No se trata simplemente de que un grupo de personas acosen de manera sistemática a otros por sus diferencias personales, religiosas o de cualquier otra índole, sino que el anonimato en la plataforma está incitando a que cada vez sean más, conformado una suerte de “cueva de trolls” donde es difícil no encontrarse con alguno.

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Quizá la solución no sea llenar todo de bots creados por usuarios que reporten o que incomoden a aquellos que no cumplen con las normas impuestas por la plataforma, pero desde luego tampoco lo es censurar a herramientas que ayudan a exponerlos y después no hacer nada contra ellos. Resulta evidente que hace falta un mayor control en Twitter para actuar contra este tipo de usuarios perjudiciales, lo que se desconoce aún es cuándo llegará.

Fuente: Hipertextual

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