Venezuela y la hiperinflación vivida en Latinoamérica

Venezuela vive por primera vez en su historia una etapa de hiperinflación. El debate acerca de cuándo empezó o qué metodología usar para medirla ante la ausencia de datos oficiales, quedó rezagada al hecho que se palpa en la calle cada vez que los ciudadanos van a comprar cualquier producto.

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El dato más reciente de la Asamblea Nacional, que desde enero de este año lleva un índice de precios, indica que la inflación acumula un alza de 825,7% hasta octubre de 2017. Firmas como Aristimuño Herrera & Asociados indican que para final del año la inflación anual será superior al 1.500%, un resultado inédito en las estadísticas de precios en el país.

Existen diversas teorías que conceptualizan la hiperinflación en un número (cuando el aumento supera el 50% mensual), pero podemos decir que es un aumento acelerado y continuado del nivel de precios, que implica un aumento muy rápido en la cantidad de dinero de la economía no soportado por la producción interna y que conlleva a la pérdida de confianza en la moneda local (pierde valor) y se prefiere adquirir cualquier bien o servicio con tal de no quedarse con el dinero en el bolsillo ante el hecho de que al día siguiente este perderá poder de compra.

No es la primera vez que la hiperinflación se presenta en la región y todas ellas presentaron, en común, inflaciones mensuales por encima de los referentes internacionales. Seis países latinoamericanos ya pasaron por esta experiencia: Perú, Nicaragua, Argentina, Brasil, Bolivia y Chile.

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Perú

Perú a comienzos de la década de los 80 se encontraba en un panorama sumamente negativo, con una economía que se caracterizaba por la disminución de inversiones, caída en su producción interna y además un desempleo que venía aumentando (8,3% en 1990). Ya para mediados de la década referenciada Perú había incumplido con sus pagos de la deuda externa (había aumentado 17% con respecto al año anterior) y no tenía una perspectiva nada favorable de cara al futuro. El gobierno casi que tenia el poder monopólico de la emisión del dinero, restandole autonomía al ente emisor.

Como veremos el principal inconveniente de las hiperinflaciones es el tema monetario, y el gobierno del país inca se caracterizó por tener un alto déficit fiscal y aplicar políticas de corte populista (política fiscal y monetaria expansiva). Estas causas, unidas a un sector productivo en decadencia, estatización de la banca y ciudadanos con poca confianza en el sistema económico, derivaron en la muy fuerte hiperinflación que vivió Perú en el año 1990, alcanzando un nivel de 7.481% y de 3.399% en 1989.

Nicaragua

La hiperinflación en Nicaragua se relaciona con el período de la Revolución Sandinista entre los años 1980 y 1990. Este periodo tuvo como principal característica el desorden y anarquía que se vivía en el país. Además de esto, la guerra generada por la “contra” cada vez era más costosa para el gobierno.

Analizando la economía y la política que se aplicó en dicho periodo, tenemos otra vez un gobierno de corte popular y de izquierda que intentó estabilizar una economía que estaba condenada, su PIB había caído en $1.618 millones y la deuda externa aumentó en gran medida, podemos decir que en el año 1990 Nicaragua entró en un período hiperinflacionario con una inflación anual de 7.485% y de 4.770.18% el año previo.

Argentina

El caso argentino podemos dividirlo en dos etapas, la primera etapa al final del periodo presidencial de Raul Alfonsín (1989) y la segunda en el periodo presidencial de Carlos Menem.

La primera etapa se vio marcada por el “Plan Austral” que consistió en crear una nueva moneda con el fin de atacar la inflación que existía para el momento, también en aplicar una nueva política económica para darle un vuelco al país, que no venía muy bien luego de la crisis de la deuda latinoamericana. Al principio del período, dicho plan surtió efecto, pero al pasar un par de años, en el año 1987 comenzó el aumento de la inflación de nuevo y empezaron a surgir los verdaderos problemas.

La inflación, acompañada de una caída en el valor de las exportaciones del país y una política de congelamiento de precios, derivaron en 1989 en una hiperinflación, en donde el aumento del nivel de precios al final del año llegó a 3.080%

La segunda etapa se basa también en todo lo que hemos explicado antes, porque se da al año siguiente del primer periodo hiperinflacionario. Ocurre justamente en el comienzo del año 1990 debido a toda la resaca de eventos económicos que le venían ocurriendo a Argentina. Ese año la inflación llegó a ser de 2.314% por lo que tuvo 2 años consecutivos con periodos hiperinflacionarios, en los que hubo un aumento de la pobreza (llegó a mas de 40%) y una caída abrupta en el consumo de la población.

Bolivia

La hiperinflación boliviana viene antecedida principalmente por la crisis de deuda de los países latinoamericanos y principalmente por el mal manejo de la política monetaria y de la economía en general.

Bolivia se ha caracterizado por ser uno de los países con menores ingresos de la región, con una economía para la década de los 80 sumamente precaria basada en minería y en la agricultura, caracterizada por regímenes dictatoriales. La caída en los precios de los productos exportables de Bolivia y su PIB descendiendo en 14%, junto con un endeudamiento externo excesivo y una falta de credibilidad en las autoridades monetarias, hicieron que el país entrara en un período hiperinflaciónario, alcanzando para el año 1985 un alza de precios del 11.749,63%

Chile

Los períodos hiperinflacionarios vienen junto con etapas políticas de gobiernos de izquierda. Chile no será la excepción, ya que justamente sufre el gran aumento en su nivel de precios durante la presidencia de Salvador Allende.

Allende se caracterizó por aplicar políticas económicas de corte populista, como el aumento distorsionado del gasto público ante una expansión monetaria desmesurada y desordenada. Además de esto se le une la estatización de la empresa privada y el control a la banca, que con las políticas económicas erradas aplicadas por las autoridades monetarias generaron un espiral hiperinflacionario, en el que se vieron afectados principalmente los ingresos de los ciudadanos chilenos, que veían su poder adquisitivo cada vez más reducido con una inflación media anual en el año 1974 de 586%.

Brasil

En la década de los 80 la política económica de Brasil estuvo marcada por el fuerte déficit fiscal que se generó para el momento. El gobierno carioca financió dicho déficit con una impresión acelerada de dinero, donde el gasto público llegó a representar el 37% del PIB, lo que generó entonces un aumento de los precios.

Además de esto se aplicaron controles de precios para intentar atacar la inflación generada por la mala administración pública. Esta política lo que hizo fue avivar la llama del aumento de los precios y generó mayores distorsiones en la economía brasileña, que ya para finales de la década contaba con una inflación anual de más de 2.500%. Este hecho derivó en que se diera un cambio total de la política económica para los años 90, privatizando empresas y liberando los controles de cambio que existían para el momento. Sin embargo, las incapacidad o burocracia institucional no permitió que las medidas clásicas se implementaran como fueron diseñadas. En 1990, Fernando Collor aplicó un plan para reducir los altos niveles de liquidez por medio de un congelamiento de activos y fracasó, llevando este “corralito bancario” a fuertes presiones políticas que lo sacaron del poder.

La crisis no se detuvo con la destitución de Fernando Collor. La pérdida del cruzeiro como unidad efectiva para medir la inflación, conllevó a la creación de una moneda virtual, llamada Unidad de Valor Real (URV por sus siglas en portugués) con la finalidad de medir precios y otros indicadores de carácter microeconómico. Al final, el cruzeiro dejó de ser la moneda oficial de Brasil dando paso a una nueva moneda circulante llamada real, equivalente a un dólar. El éxito del Plan Real, situó a Brasil como una de las economías emergentes más prosperas del mundo.

Venezuela

Evaluando los casos de los períodos hiperinflacionarios de América Latina, analizamos a Venezuela y concluimos que se cumple al pie de la letra cada una de las causas por las cuales se entra en esta condición económica. De las cuales tenemos:

Un excesivo gasto público.
Disminución de las producción en los productos exportables (petróleo)
Conflictos sociales esporádicos y aumento de la pobreza.
Emisión de dinero sin respaldo para financiar el déficit.
Una deuda externa de gran magnitud.
Falta de credibilidad hacia los entes políticos y económicos.
Control de precios.
Caída de la empresa privada e inversiones, llevando a una fuerte caída del PIB.

Un hecho igualmente inédito, es que en Venezuela se produce este fenómeno de hiperinflación a la par de una profunda escasez, lo cual agrava aun más la situación.

El caso venezolano de aumento de precios se produce en un momento en que este fenómeno económico está prácticamente controlado, a nivel regional y global, siendo Venezuela un caso aislado, pero con muchas similitudes con los análisis anteriores inclusive pudiendo llevar a la sustitución de nuestro signo monetario actual por una nueva moneda o divisa, que busque dentro de un plan de ajuste monetario, fiscal y cambiario creíble la consolidación financiera interna y externa del Estado.

Esperamos no tener que enfrentarnos a un programa de ajuste más que permita prolongar y profundizar el deterioro de nuestro país.

Mientras no se produzca el esperado plan, que coloque a Venezuela en la senda del crecimiento, las proyecciones de la firma Aristimuño Herrera & Asociados indican que para final de 2017 la inflación anual se ubicara en niveles superiores al 1.500% y recién revisamos nuestra proyección para el 2018, estimándola en 4.780%.

Fuente: Banca y Negocios

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