El despertar de Carlos González siempre estuvo en sus manos

CANAIMA

A principio de temporada, cuando apenas ligó para .216 en los 24 encuentros de abril y marzo, Carlos González comentaba que buscaba corregir algunos movimientos bruscos en sus piernas para mejorar su ofensiva. Luego, al superar la mitad del calendario regular, el jardinero de los Rockies de Colorado apostaba al aspecto psicológico para explicar por qué tenía solo 2 hits en los 14 turnos que tomó en algún momento de julio.

El mal momento llegó a afectar considerablemente la conducta de González. Tanto, que no temió es afirmar que “me siento como el peor jugador del mundo”, y, aunque se mantenía modificando su mecánica para mejorar su producción, se notaba su molestia por no rencontrarse.

Pero como dice el doctor cirujano, y experto en motivación humana, Mario Alonso Puig, “las respuestas siempre están en tus manos”. Carlos González estaba cayendo un vicio que había corregido el fallecido Don Baylor, que en su época como instructor de bateo con Colorado en 2009, le exigió al venezolano que modificara el agarre del bate. En ese momento, CarGo estaba sosteniendo el madero con la palma de sus manos, obligando que el bate que sumergiera y no generara un contacto sólido con la pelota. “Lo estaba haciendo inconscientemente”, señaló Carlos González a MLB. “Por alguna razón, estaba haciendo lo mismo de nuevo”.

Por eso, decidió buscar en los archivos de su memoria los consejos que le entregó Baylor y aprovechar la serie contra los Tigres de Detroit para analizar cómo es la mecánica de un obsesivo del arte de usar las manos para batear: Miguel Cabrera. “Me gusta verlo. Siempre está enfocado en el agarre del bate”, afirmó González sobre su compatriota. “Juega con sus manos entre los lanzamientos y me hizo pensar al respecto”.

Todo llevó a Carlos González a sostener el madero más con sus dedos que con la palma de las manos, tal cual le recomendó Baylor cuando llegó a las Grandes Ligas. “Me preguntó por qué sostenía el bate así”, recordó el zuliano sobre aquella conversación con el instructor. “Le dije que era la única forma que conocía y su actitud fue como: ´ahora lo harás así´”.

Desde esos ajustes en el agarre, González presenta promedio de .419 con un astronómico OPS de 1.400 en los últimos 14 juegos de los Rockies. “Así tengo más control del bate y la pelota simplemente salta muy fuerte”, asevera el criollo sobre unos ajustes que también le ha permitido conectar 2 cuadrangulares en los últimos 7 días. “No estaba agarrando el bate de la forma correcta”.

Fuente: Meridiano