Dayana Mendoza: El Miss Venezuela fue mi gran oportunidad

CANAIMA

Gracias a una amiga, Dayana Mendoza llegó a la Quinta Rosada para presentarse ante Osmel Sousa. En aquel entonces, el Zar de la Belleza quedó fascinado por los rasgos exóticos de Mendoza: ojos claros, piel morena y una estatura de 1.76, que le sirvieron para obtener la banda de Amazonas y el pase directo al certamen de belleza más importante del país.

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En 2007, una nueva era llegó al concurso. El escenario fabricado con madera quedó atrás para darle paso a la tecnología. Un montaje lleno de luces y pantallas LED adornó el Poliedro de Caracas, que el 13 de septiembre fue testigo de la coronación de Dayana. Chino y Nacho fueron los encargados de abrir el espectáculo con un opening que pasó a la historia por su colorido, vistosidad y talento de los intérpretes.

Diez años después, Mendoza es madre de una pequeña que nació en octubre de 2015, ha desfilado por las pasarelas más importantes del mundo y ha sido imagen de las marcas más destacadas, en diversos países. Para celebrar su primera década como reina de belleza, conversó con La Verdad y rememoró uno de los sucesos más importantes de su vida.

“Recuerdo muchísimas cosas, y si me concentro un poco más, quizás recuerde casi todo sobre cada uno de los días de los que estuve sobre ese imponente ese escenario. Muchas emociones te invaden cuando escuchas el himno del Miss Venezuela, más aun cuando sales y ver ese mar de gente frente a ti. Los nervios son inexplicables”, recuerda Mendoza sobre su participación.

Su experiencia en el exterior (ya había desfilado en Nueva York y París) la convirtieron en la favorita de aquella edición. Las actividades previas lo reafirmaron. En la Gala de la Belleza logró la banda de Belleza Integral y su entrevista con el jurado fue una de las mejores, por su espontaneidad al responder.

“El Miss Venezuela fue mi gran oportunidad. Me permitió realizar algo más, añadirle ese plus a mi vida. Me llevó a probarme como profesional, probando mis capacidades. Además de aprender cosas nuevas y conocer personas que, más adelante, se convertirían en grandes amigos” expresó Mendoza.

Reina de Venezuela y del universo

Doce años tuvieron que pasar para que Venezuela se hiciera con el título de Miss Universo, tras el polémico reinado de Alicia Machado (1996). Pero Dayana reivindicó a la mujer venezolana y logró ser una de las reinas más rentables para la organización que, ese año, controlaba Donald Trump. Una de las actividades más destacadas, luego de entregar su corona, fue participar en el reality show Celebrities Apprentice, en el que interactuó con personalidades como Lisa Lampanelli, George Takei, Clay Aiken y Debbie Gibson.

“Luego del Miss Universo mi vida siguió dando cambios constantes, cada segundo que pasa soy una nueva persona. Y mucho de eso se lo debo a mi experiencia en ambos concursos pues fortalecieron muchas de mis capacidades”.

Mensaje emotivo

Dayana Sabrina ha estado pendiente de la situación que atraviesa Venezuela, en el ámbito político y económico. Desde el exterior, apuesta por la realización del concurso pues “muchas personas dependen de ello como su trabajo, su manera de subsistir y sería injusto que no se realizará, hay muchas personas detrás (técnicos, talento humano). La inmensa importancia de la situación del país, ha limitado a muchas personas a no poder continuar con su trabajo y eso es injusto”.

También madre

Hace dos años (octubre 2015), Dayana se estrenó como mamá. Dio a luz a su primogénita y asegura que ha sido “su más valiosa labor”. “Tengo la oportunidad de ensenarle a mi hija la magia y la belleza de todo aquello que nos rodea. Para que sus ojos, alma y corazón vean y sientan con nobleza, compasión y amor todo lo que se pase en su vida. El poder ensenar en la crianza a un ser humano es una responsabilidad muy grande, que no todos los padres logran agradecer o entender”.

Para ella, “el amor lo es todo” y deja claro que ese es su mensaje para sus seguidores del mundo. Sobre si regresaría algún día a Venezuela: “Sin duda lo haría”.

Fuente: Diario La Verdad