“Me amarraron y me tiraron una bomba”, habla el niño agredido en Maracaibo

Freddy González, un niño wayuu de 11 años, testificó que presuntos efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) lo amarraron y lo quemaron colocándole una bomba lacrimógena en la espalda cuando dispersaban una manifestación opositora al norte de Maracaibo.

Maracaibo Venezuela 18/05/2017 Un piquete de la guardia nacional torturo quemando parte de su cuerpo con una bomba lacrimógena a un joven de 11 años de nombre Freddy González, el hecho se registró la noche del miércoles cuando iba pasando por una protesta frente al centro comercial Sambil, los efectivos castrenses arremetieron deteniendo la joven y apresándolo para luego cometer el hecho de tortura para luego dejarlo abandonado en el barrio 4 de abril. Foto Deysi Gonzalez y Eddy Ramirez
Foto Deysi Gonzalez y Eddy Ramirez / La Verdad

“Corrí muy rápido, pero yo no hice nada. Me quedé parado. Allí me agarraron, me golpearon, me amarraron con una tira y me tiraron una bomba en la espalda. Fueron los guardias nacionales”, contó ayer el menor a La Verdad cuando llegaba al área de emergencia de una clínica de la ciudad. A pesar de que estaba acompañado por su madre Deisy González, quien autorizó sus declaraciones, funcionarios del CICPC y miembros de seguridad del centro de salud, impidieron que siguiera relatando lo ocurrido, todo ante la supervisión de la fiscal 35.°, Nadia Pereira.

La orden de los policías de inteligencia fue directa: “No queremos a nadie aquí. Desalojen la sala”.

Las heridas en el cuerpo del chico denotan la magnitud del ensañamiento. En sus muñecas quedaron las marcas de las ataduras, ya que le amarraron los brazos hacia atrás. El líquido de la bomba lacrimógena que le colocaron, le produjo quemaduras de primer y segundo grado, tanto en la espalda como en los brazos.

La acción en su contra fue aproximadamente a las 9.00 de la noche del miércoles en las adyacencias del centro comercial Sambil cuando estaba con una prima debido a que reside en el barrio 4 de Febrero, aledaño a esta zona de la parroquia Ildefonso Vázquez.

“Mi hijo no estaba protestando, él no se manda solo, me pidió permiso. Después me enteré de lo que pasó porque me llamó una señora. Los guardias nacionales lo amarraron, lo quemaron con una bomba y lo botaron como un perro en el barrio 4 de Abril -cerca de donde viven-. Lo tiraron al suelo, le pusieron la pierna encima y lo amarraron con el mismo suéter. Pobrecito, en la noche no pudo dormir. Le dolía la cabeza y la garganta, pero yo no tenía dinero para llevarlo al hospital”, contó su mamá, esforzándose para hablar español.

Con información de La Verdad