Gámez “Desde mi primer día en el boxeo supe que quería ser campeón mundial”

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El nombre de Silvio Rafael Gámez quizá sea desconocido para muchos, pero si se escucha “Leo Gámez”, inmediatamente se recuerda al excampeón mundial de boxeo. El pasado 10 de enero se cumplieron 29 años de la conquista del primer cetro universal, cuando derrotó en Corea al local Boung-Jun Kim por la faja interina del peso mínimo, que lograría retener de manera absoluta el 24 de abril de 1988 en Tokio frente al japonés Kenji Yokowaza por la vía del nocaut.

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Los inicios del guariqueño sobre el ring se remontan a 1976 cuando contaba con 12 años de edad. Unos guantes colgados en la casa de un vecino llamó la atención de “Torito”, quien todos los días cuando pasaba por el frente observaba con detenimiento.

“Eran de un boxeador, José Bolívar se llamaba él, y todas las noches guindaba los guantes en su casa allá en Mariara, yo pasé dos veces por ahí y me dijo: ‘chamito, ¿te quieres poner los guantes?’, entonces ese primer día le di un golpe a un chamo que lo senté de una sola vez. Al siguiente día le partí la cara a otro muchacho y ya para el tercero me preguntó que si quería ser boxeador, le dije que hablara con mis padres y así fue como empecé en este deporte”, recordó Gámez.

“Yo en ese momento no sabía qué era el boxeo, simplemente me ponía los guantes y practicaba. El 20 de diciembre de 1976 llegué al gimnasio Luis Beltrán Díaz de Maracay y desde ese instante se me metió la cabeza la idea de que yo quería ser campeón mundial. Era tanto el entusiasmo que me escapaba de clases para ir a correr o ir a entrenar porque tenía ese deseo de ser campeón mundial. Incluso recuerdo que de la escuela llamaron a mi mamá porque faltaba mucho, mi papá me dio una pela pero después hablé con ellos, que quería ser profesional. Éramos de bajos recursos, muy humildes y el salto al profesional era una buena manera de ayudar a mi familia y me entendieron”, agregó.

Su debut ocurrió el 14 de febrero de 1985 ante Francisco García y ganó su primer combate. Con récord invicto de 16 triunfos, le llegó la oportunidad de pelear por el título mundial del peso mínimo tres años más tarde.

“Siempre soñé con que mi primera pelea por un título mundial fuese en Asia, se lo pedí a Dios y así fue, me tocó ir a Corea. De todos los campeonatos que gané ese fue el que más disfruté por ser el primero de mi carrera, porque había cumplido con esa meta”, expresó.

Tres caídas por el cinturón minimosca -dos ante el coreano Myung Woo Yuh y otra frente a Yong-Kang Kim- no lo hicieron desmayar y el 21 de octubre de 1993 venció a Shiro Yahiro por la corona en dicha división, la cual defendió en tres oportunidades antes de cederla y subir de categoría.

En 1999 pisó la “Gran Manzana” y en el Madison Square Garden de Nueva York se adjudicó el título mundial del peso mosca, al noquear al argentino Hugo Rafael Soto en el tercer round.

“De todos los lugares donde peleé, aunque suene extraño, no me gustó mucho Nueva York. Recuerdo esa pelea porque en el combate estelar estaba Evander Holyfield y como me tocó pelear antes solo había como 10 personas, todos fueron a ver a Holyfield. En Japón, Corea, incluso Alemania fueron llenos espectaculares”, rememoró Gámez con una amplia sonrisa.

Dos años completó el póquer con la faja supermosca ante Celes Kobayashi y entrar en la historia como el único venezolano y segundo latino -luego de Roberto “Mano de Piedra” Durán- en ser monarca en cuatro divisiones.

“Yo me considero un boxeador normal. Aquí en el país no valoran esos logros, la prensa o muy pocas personas saben lo que hice durante mi carrera. Los empresarios, los entes gubernamentales no ven eso. Creo que soy un boxeador como todos los demás, gané mis cuatro títulos, pero soy uno más”, dijo.

Seis derrotas en sus últimos nueve combates lo llevaron a tomar la decisión de retirarse. El 22 de diciembre del 2005 subió al cuadrilátero en Tailandia, donde perdió en las tarjetas ante Prakorb Udomna por el título interino del peso gallo.

Su récord vitalicio quedó en 35 victorias (26 KO), 12 derrotas y un empate. Sin embargo, al echar un vistazo a su trayectoria, no quedó conforme con sus lauros.

“Pienso que pude haber logrado más. Lamentablemente, los promotores y mis representantes estaban más pendientes del negocio, de hacer dinero, que de mí. Tampoco conté con un preparador físico, creo que hubiese ganado unas peleas más”, puntualizó.

NO EXTRAÑA EL RING

A 12 años de haber colgado los guantes, “Torito” afirmó que ya su etapa como peleador quedó en el pasado y no extraña los ensogados; sin embargo, no está totalmente desligado del mundo de los combates y ahora se dedica a la formación de nuevos talentos.

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“De verdad que no extraño el boxeo, fueron 32 años (20 como profesional) en este negocio y di todo lo que tenía que dar. Hace poco en un homenaje a Gilberto Mendoza me invitaron a una exhibición y lo hice porque era para él. Combatí cuatro rounds de un minuto y lo que estaba era cansado, más bien quería que se acabara el tiempo”, expresó.

ADONIBAL CARRASCO | elsiglo

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