¿Qué ocurre con el Apple TV?

A finales de 2015 llegó la cuarta generación del Apple TV. Un año y medio después, su calidad no ha bajado, pero la percepción de que su potencial está todavía por explotar, sí.

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El iPhone y el Apple Watch han sido los grandes promocionados durante este tiempo, tanto en campañas publicitarias como en refinamiento de hardware y software. Tras ellos, el iPad, y recientemente, los AirPods. El Mac ha tenido cambios cosméticos y en algunos casos insuficientes para usuarios de la marca durante lustros, y el Apple TV se queda definitivamente por detrás de todos ellos: su gran actualización tuvo como estrella a una aplicación de televisión con bastantes carencias, como la ausencia de Netflix, y limitada a Estados Unidos.

En este orden de prioridades se ve un patrón claro, que por supuesto no es el único responsable: la atención de Apple se la llevan los dispositivos que pasan más tiempo cerca de nosotros. El Watch, en nuestra muñeca. El iPhone, en nuestro bolsillo. Luego está el iPad, y lejos quedan los Mac, cada vez más limitados a entornos laborales (no es sólo cosa de los Mac). El Apple TV, objeto únicamente doméstico, queda lejos de esa preferencia por la movilidad.

Apple está en un momento en que apuesta (casi) todo por el móvil. Durante los últimos cuatro años, su importancia ha ido creciendo hasta llegar a niveles de muy alta dependencia. El iPad, con todo el marketing y recursos que acapara, especialmente en hardware (quién sabe si está en desarrollo un iOS que permita exprimir de verdad todo el potencial del iPad, sobre todo el Pro), ha tenido una significación relativamente alta que ha ido bajando hasta la mitad durante el mismo período de tiempo.

Porcentaje de ingresos del iPhone y los servicios en los resultados de Apple:

2013: 63%
2014: 66%
2015: 75%
2016: 75%
2017: 76% (estimación)

Porcentaje de ingresos del iPad en los resultados de Apple:

2013: 19%
2014: 17%
2015: 10%
2016: 10%
2017: 8% (estimación)

¿Qué hueco queda ahí para un dispositivo cuyo nivel de uso es necesariamente inferior (queda reducido al tiempo de ocio dentro de casa) y que no supone apenas ingresos satelitales en servicios o suscripciones? Un Apple TV puede usarse para ver Netflix, HBO y demás, servicios que no suponen ingresos para Apple ni son exclusivos para este dispositivo. La compra de películas o series en iTunes Store es reducida, el dinero de los servicios de Apple está, por mucho, entre la App Store y Apple Music. Y nadie se da de alta en Apple Music para poder usarlo desde un Apple TV. En un horizonte móvil, apostar mucho por el hogar y la gran pantalla de nuestro salón puede entenderse como un paso atrás en la estrategia.

Fuente: Hiper Textual

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