William Cuevas y su nueva arma desde el principio con Tiburones

Fabocca

¿William Cuevas? Esa era una pregunta recurrente el año pasado en el Estadio Universitario. Resultaba difícil reconocer a uno de los abridores más celados por los instructores de los Medias Rojas de Boston y no podía ser de otra manera. El muchacho, aunque espigado, se ajustaba a la estampa habitual de los bisoños que buscan un lugar en los terrenos: delgado, desconocido y algo tímido.

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Cuevas no tendrá restricciones para lanzar con La Guaira esta temporada

Tan solo con el pasar de un calendario la vida puede cambiar de manera radical, sobre todo si se llega a las Grandes Ligas, como le pasó al derecho de 25 años de edad.

“Esa fue una experiencia asombrosa. Algo que no me esperaba tan temprano en el año”, dijo en el segundo día de entrenamientos de Tiburones de La Guaira, en el diamante de Los Chaguaramos. Y vaya que la metamorfosis es evidente.

Su rostro ya no es extraño y su porte se ha expandido con varios kilos de músculos. Fue la manera de adaptarse a varios llamados al equipo grande de los patirrojos y a 131.0 innings con el Pawtucket Red Sox (Triple A), con el cual dejó 4.19 de efectividad.

“Más que todo trabajé físicamente para soportar una temporada tan larga”, reconoció, antes de revelar que no todo fueron horas en el gimnasio. “También hay algo nuevo, un pitcheo”.

Cuevas exhibió todo lo que se creía conocer de él en tres juegos en las Mayores. Según el portal Brooksbaseball.com, el caraqueño lanzó rectas a un promedio de 91.32 millas por hora, sinkers a 90.57, cambios de velocidad a 81.81 y curvas a 79. A ese repertorio le agregará una recta cortada (cutter).

“Pedro Martínez (miembro de Cooperstown e ícono de Boston) fue uno de los que me ayudó a aprender ese pitcheo”, reveló Cuevas. “Fue una gran ayuda”.

Esa arma la comenzó a lucir ayer, en su primera sesión de bullpen bajo la mirada de Felipe Lira, instructor de lanzadores de los salados.

El pasar del tiempo y la experiencia en las mayores mutó de tal manera la presencia de Cuevas, que desde ya es uno de los candidatos para ser el abridor del juego inaugural de los escualos, el 6 de octubre, contra los Cardenales de Lara.

“Sería un honor”, expresó. “Estoy dispuesto, no veo por qué no. Si me dan la oportunidad, bienvenida sea. Pero primero debo finiquitar mis planes y ya veremos cómo irá todo”.

Si bien lleva dos años presenciando los albores de la campaña con La Guaira, su reporte tempranero a los entrenamientos se debe a uno de esos proyectos que todavía le quedan por concretar: el próximo año será agente libre.

“Todos los años llego temprano y este iba a ser diferente, pero llegó la mala noticia de que me sacaron del roster (de los Medias Rojas) y no iba a permitirme estar tanto tiempo sin entrenarme”, explicó. “Yo necesito mantenerme también y es una forma de estar listo para la temporada, ayudar al equipo y tratar de conseguir un contrato para el año que viene”.

Lo bueno para los escualos es que Cuevas no tendrá las restricciones de la campaña anterior. Eso le dará holgura para mejorar el 4.07 de efectividad que dejó en 24.1 capítulos.

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