Cosas que quizás no sabías sobre sobre José Félix Ribas

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A su regreso en abril de 1811, se le encomienda su primera tarea militar: la creación del batallón de Milicias Regladas de Blancos de Barlovento, con el grado de coronel. En 1812, durante la campaña contra Domingo de Monteverde, Ribas se encontraba bajo las órdenes del general Francisco de Miranda.

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Es enviado con su batallón en refuerzo del coronel Juan Pablo Ayala, quien defendía el Portachuelo de Guaica. De allí pasó a Caracas en calidad de comandante militar de la ciudad, en sustitución de Juan Nepomuceno Quero. Después de la caída de la Primera República, escapa con Bolívar a Curazao, en su segundo exilio en menos de dos años. De allí, partieron a Nueva Granada. En esas tierras, Bolívar organiza la famosa Campaña Admirable, que culminará exitosamente con la conquista de la ciudad de Caracas.

Una de las victorias más contundentes de Ribas se presentó en la Batalla de Vigirima, contra el general español Salomón, el 25 de noviembre de 1813. Dos d ías antes llega Ribas a Guacara, obedeciendo al llamado de Bolívar, con 500 soldados de infantería, muchos de ellos estudiantes y 200 jinetes al mando del excéntrico Coto Paúl. Junto con la gente de D’Elhuyar y las tropas de Gogorza y Villapol, sumarían 2.000 infantes y 300 caballos. D’Elhuyar empieza el combate sobre la izquierda mientras Ribas ataca el centro; la pelea se generaliza pero sin resultados efectivos. Salomón no se mueve de su posición. El 25, D’Elhuyar consigue forzar la izquierda realista, mientras que Ribas y Bolívar atacaron el centro. En la tarde habían desalojado a Salomón quien se retiró hacia Puerto Cabello.

La tropa convocada por Ribas estaba compuesta por estudiantes, agricultores, gentes de toda condición, animadas por el heroísmo de Ribas, quien en persona, con gravísimos riesgos para su vida los guió al combate, suben los riscos, soportan el fuego y llegan a las posiciones de Salomón, haciéndole huir. El Libertador encargó del Ejército a Ribas, con la orden de estrechar el sitio de Puerto Cabello. El 8 de enero de 1814, pudo apoderarse de algunas obras exteriores. Puente de Afuera y las baterías de San Luis y el Trincharen. Sin más recursos, Ribas vuelve a Caracas de donde sale con 800 hombres a disputar los Valles de Aragua al tirano Boves. Caracas amenazada desde el Tuy por Rosete y desde La Victoria por Boves, quedó al mando de Arismendi, quien con drásticas medidas trató de limitar los efectos del avance realista.

De igual manera, por instrucciones del Libertador, Ribas tenía la misión de defender la entrada a Caracas, y ante el estado desastroso de sus tropas, organizó como soldados lo único que tenía disponible, como eran los 800 estudiantes de la Universidad de Caracas, jóvenes inexpertos en el uso del fusil, y con ellos unidos a los soldados, todos en total no pasaban de mil 500, marchó a La Victoria para enfrentarse a las tropas realistas, que tenían aproximadamente 2 mil 500 hombres. El nerviosismo y el miedo se habían apoderado de los jóvenes que por vez primera empuñaban una lanza, un rifle o una espada, cuando en el horizonte ven la nube de polvo que viajaba junto con las tropas de Boves. La carga enemiga se aproxima, mientras los jóvenes estudiantes invocan sus oraciones al cielo ante la muerte inminente. Ribas se dirige a los muchachos con palabras efervescentes de patriotismo:

“Soldados: lo que tanto hemos deseado va a realizarse hoy: he ahí a Boves… Cinco veces mayor es el ejército que trae a combatirnos; pero aún me parece escaso para disputarnos la victoria. Defendéis del furor de los tiranos la vida de vuestros hijos, el honor de vuestras esposas, el suelo patrio; mostradles vuestra omnipotencia. En esta jornada que ha de ser memorable, ni aún podemos optar entre vencer o morir: necesario es vencer… Viva la República”

Ribas llegó el 10 de febrero de 1814 a La Victoria, espantando a los realistas que la ocupaban. La población en su mayoría, temerosa de las crueldades de Boves y de la inminente lucha, había abandonado sus casas y marchado hacia Caracas. El 12, a las 7 a.m. se presentaron las tropas realistas y a las 8 a.m. se generalizó el combate. Morales ejercía el mando realista por estar Boves herido; tenía unos 4.000 hombres, 1.800 eran fusileros y el resto, lanceros. Su artillería, cuatro piezas. Encarnizada por ambos bandos, la caballería cargo 9 veces contra las defensas patriotas siendo igual número de veces rechazada con enormes pérdidas en defensores y atacantes.

Tras 9 horas de agobiante lucha, extenuados y a punto de rendir armas ante una nueva arremetida realista, los heroicos jóvenes recibieron un aliento inesperado. Desde lo alto del campanario de la iglesia alguien divisa un contingente de jinetes acercándose por el camino de San Mateo. 220 hombres al mando de Campo Elías se lanzan sobre las líneas realistas rompiendo el cerco, Ribas y los suyos abandonan las defensas y cargan con furia inaudita sobre los destacamentos de Morales. Y así una jornada que parecía ser aciaga para las armas republicanas se trocó en victoria inmortal. Más de un centenar de jóvenes perdieron su vida en esta memorable acción.

Si algún Jefe ha estado a la altura de su misión, ninguno como Ribas en La Victoria; sobreponiéndose a todos los peligros, oponiéndose con el fuego o el arma blanca a los ataques enemigos, atacándolo a su vez, sin reposo ni cuartel inutilizó la superioridad numérica enemiga con un sabio uso de la defensiva. En la tarde, a las 4:30, una polvareda por el camino de San Mateo y la vacilación del enemigo, le anunciaron el arribo de refuerzos.

Dispuso Ribas una salida al mando de Mariano Montilla para ayudar a la entrada del destacamento auxiliar. Los gritos de “Campo Elías, Campo Elías!” en las filas españolas identificaron al Comandante de las tropas auxiliares y esparcieron en aquéllas, desasosiego, transformado por el choque en temor. A las 5:30 p.m., los realistas levantaron el cerco y en desorden se retiraron no sin antes abandonar algunas tropas cercadas por los independientes en las calles adyacentes a la plaza. Ribas ordenó a Montilla y a Campo Elías perseguir a los desmoralizados realistas. El 13 de febrero, algunas tropas de Boves y de Morales amenazaron un retorno, pero fueron batidas en Pantanemo por el incomparable Campo Elías.

Al día siguiente, como estímulo a la juventud que se inmoló en La Victoria, el Libertador otorgó al hijo de José Félix Ribas, de apenas tres años de edad, el título de “Capitán vivo y efectivo de Infantería de Línea, con el goce de sueldo de tal desde hoy, y con la antigüedad del día en que empezare a hacer el servicio”. El capitán Ribas Palacios apenas tenía tres años de edad, ya que nació el 14 de febrero de 1811. Ese mismo día, el Libertador, que estaba en Valencia, tituló a José Félix Ribas “El Vencedor de los Tiranos en La Victoria”.

Defendiendo su ciudad natal de la invasión de Rosete prosiguió su marcha con unos mil hombres y sin ánimos para atacar Caracas, quedó en Charallave. Ribas dejó en La Victoria una pequeña guarnición y luego de enviar auxilios a Bolívar, marchó a Caracas para seguir sobre Rosete; llevaba unos 700 hombres.

Cocuizas una avanzada realista y detiene su marcha de reconocimiento, permanece a la expectativa y regresa a Caracas de orden de Bolívar. El 6 de julio, Bolívar y Ribas derrotan en Antímano a una columna realista. En la noche en una Junta de Guerra, sus amigos querían hacerlo nombrar Jefe Supremo… Moción que fue descartada y Bolívar de nuevo recibió el encargo de “salvar la Patria”. Decide la emigración y más de 20.000 personas marcharon a Oriente en la esperanza de salvarse de Boves -7 de julio de 1814-. Ribas parece haberse opuesto al abandono de la capital y dicen que gritó a Bolívar: “Simón, Simón, deja reparar los males que has hecho!”.

Derrotados los patriotas en Aragua de Barcelona, pierden la cohesión, la disciplina y hasta el principio del objetivo. ! Cada uno o quiere mandar o ver por su vida! En Cumaná, Mariño convocó a reunión y se dispuso a partir por Güiria; las tropas que quedaban, al mando de Ribas salieron para Cariaco. Mariño había perdido el primer puesto de Oriente. ¡Y a Bolívar lo suplantaba su fogoso tío!. De nuevo repitieron (ahora aumentado por la reunión realista) el error de lanzarse al combate sin unidad de mando, sin unidad de criterio, con una oficialidad desorientada por aquel continuo discutir y disminuidos en número.

Por último, Ribas fue capturado por los realistas en compañía de un sobrino y de un criado. Los había delatado un esclavo de nombre Concepción González. El Justicia Mayor de Tucupido ordenó su muerte el 31 de Enero de 1815, luego de grandes vejaciones. La cabeza frita en aceite fue enviada a Caracas, fue colocada en la Puerta de Caracas (donde aún se conserva) dentro de una jaula. El hombre que delató al Mariscal de Campo José Félix Ribas y “vencedor de los tiranos de La Victoria”, Concepción González sobrevivió, huido en los montes, hasta comienzos de la Guerra Federal, cuando una guerrilla del General Zamora lo tropezó. El Jefe al reconocerlo dijo: ¡”ah caráa… Concepción… vamos a arreglar el asunto del General Ribas…! Y lo hizo ahorcar.

Fuente: Monografías